Todos los días nos encontramos con situaciones que nos parecen increíbles, pero, por duro que parezca, son la realidad que a algunos les tocó vivir. Noticias ilógicas, situaciones inaceptables, y fallas en la mayoría de las cosas que en un país normal suenan a ficción, en Venezuela, y más específicamente en la ciudad de Mérida, ya se volvieron parte de la cotidianidad.
Comunidades enteras pasan más de la mitad del día sin servicio eléctrico y en otras, un poco más afortunadas, los bajones hacen que las casas parezcan discotecas. En algunas calles de la ciudad (dónde aún no se han quemado o robado los bombillos) durante el alba de la mañana se mantienen continuamente encendidos, pero, durante la noche brillan por su ausencia.
¿Alguien dice algo al respecto? No, quizás ya lo ven como algo normal, como un indicador de que por lo menos hay luz en ese lugar.
¿Se han hecho las denuncias? Por supuesto, pero a los encargados no les parece algo importante.


