La figura de Cristo a partir de la tecnología

¿Vemos por medio de ella la imagen del auténtico Cristo? Si la apreciamos, ¿es completamente diferente de cómo la presentan los Evangelios? Considero esto: la tecnología, si sabemos emplearla, nos conduce no únicamente a una reproducción, a una pérdida del genuino perfil del Cristo de los Evangelios, al contrario, la misma lo recalca encarnado no en sus retocados sistemas computacionales o inalámbricos, sino esencialmente en las frágiles pero creadas estructuras humanas corporales y psíquicas de ningún modo extrañas a él.

Así, la tecnología por su propia naturaleza remite a alguien que la supera a pesar de sus limitaciones, pues, lleva en sí una apertura intrínseca, una vocación de infinito: el ser humano (G. Marcel). Por supuesto, a sus limitaciones la tecnología le ofrece técnicas complementarias y heterogéneas.

Con el aspecto, “técnicas complementarias”, entiendo el uso de la computadora, la web, la TV, la radio, etc., para dejar en ellos y a la vez divulgarla, una información amparadora de la lectura asequible, progresiva, en nuestro caso de la Biblia, con profundizaciones y ampliaciones en un proceso en el que, ella abre gradualmente nuestras potencialidades interiores a la contemplación.

Por su parte, el circuito de términos, “los métodos también son heterogéneos”, señala: hombre y tecnología, aun con el aparato más modesto, la radio de pila u otro, están relacionados; pero este “estar relacionados” hombre-aparato, es uno de los modos por los cuales progresamos en la relación hacia el Cristo real y concreto; esto es, en la que estamos íntimamente vinculados con Él y Él con nosotros.

Este “íntimamente relacionados” lo favorece la tecnología y, desde luego, de tal manera ella nos esclarece al Hijo del Dios vivo de la Escritura, y “vivo” porque Él sustancialmente en el corazón humano “es siempre una presencia” (p. 17). En él Cristo es más comprensible y, las reconstrucciones tecnológicas sobre Él, en especial las menos adulteradas, asimismo nos ayudan a hacerlo presente con la vivacidad y profundidad con que le buscamos y le encontramos en la Biblia.

En fin, y parafraseando estas palabras de Benedicto XVI, la tecnología, lejos de ser una herramienta sólo de distracciones y curiosidad, es, y con mucha más razón, colaboradora del crecimiento de la relación viva con Jesús, el de los Evangelios (2007, 18.21).

Referencia:

Ratzinger, Joseph. (2007). Jesús de Nazaret. Primera parte. Desde el bautismo a la transfiguración. (C. Bas Álvarez, Trad.). Editorial Planeta. Pp. 14-15.17-20.21).

03-04-25

Pbro. Dr. Horacio R. Carrero C.

horaraf1976@gmail.com