La gerencia publica en emergencia permanente

Por: Germán Rodríguez Bustamante…

El estado de emergencia económica decretado por Maduro de forma infinita, es la ratificación del aprieto gerencial que ha reinado en la gestión del régimen revolucionario. La Dictadura se acostumbró a su  actuación sin los contrapesos establecidos en la Constitución. El artículo 338 de la CRBV establece… Podrá decretarse el estado de emergencia económica cuando se susciten circunstancias económicas extraordinarias que afecten gravemente la vida económica de la Nación. Su duración será de hasta sesenta días, prorrogable por un plazo igual. En cualquier caso la Asamblea Nacional considerará y aprobará, ya que el ejercicio de la medida restringe garantías constitucionales de forma temporal. A la Sala Constitucional le corresponde revisar el cumplimiento de las exigencias, principios y garantías establecidos en el Pacto Internacional de Derechos Civiles, Políticos y en la Convención Americana sobre Derechos Humanos; y a la Asamblea le toca revisar las circunstancias económicas extraordinarias. La extensión en el tiempo de la medida, acompañada con estados de excepción, son los ingredientes ideales para cometer cualquier tipo de fechorías desde el gobierno.

El presidente y sus funcionarios deben explicar ante la Asamblea Nacional, en  detalle los indicadores y razones que manifiestan el diagnóstico de emergencia económica. La Asamblea Nacional Constituyente actúa como un supra poder, anulando las competencias de todos los poderes, obviamente subordinada al ejecutivo. La inefable sala constitucional otorga todos los avales para que Maduro y la Dictadura gestionen los recursos públicos, sin los controles financieros, presupuestarios y administrativos exigidos, ni con la temporalidad señalada en la Constitución para el estado de emergencia económica, en consecuencia, la corrupción se ha multiplicado como la mala hierba. Se obvian las comparecencias y la presentación de las razones que justifican la medida, simplemente la sentencia oprobiosa de declarar a la Asamblea Nacional en desacato, es suficiente argumento para otorgarle al Dictador el manejo total y absoluto de la Hacienda Pública.  

Problemas de adaptación a los cambios experimentados en el entorno colocaron a nuestro país, en una situación vulnerable sin poder reaccionar a tiempo, las previsiones fueron y son inútiles en consecuencia reina la improvisación en todos los aspectos del acontecer económico. La burocracia al servicio del Estado creció, convirtiéndolo en un paquidermo deforme, sin capacidad de reaccionar y la estructura de gestión pública en un lastre pesado financieramente, con una productividad en etapa terminal. No existen datos confiables para poder asumir los riesgos derivados de inversiones y sostenimiento de iniciativas empresariales, el entorno económico es totalmente hostil para la actividad privada. La Dictadura implementa medidas inconexas e incompletas que agravan las realidades existentes en la economía. Los incrementos salariales son financiados con la emisión de dinero inorgánico, es totalmente ridículo y risible la medida de anclar el salario de los trabajadores al petro. Por otra parte las reservas internacionales alcanza la suma insignificante de 8.000 millones de dólares, limitadas en su disposición por las prendas a las cuales están sujetas las reservas en Oro Monetario; situación que expresa la ruina total de la nación: “hecha en socialismo”. El panorama es poco alentador, la expectativa de futuro en el país es oscura, incierta y tenebrosa, es por ello que los reclamos se mantienen y se mantendrán en las calles, la destrucción programada de la nación impulsada por la dictadura debe parar, en salud y beneficio de todos los venezolanos. La dirigencia revolucionaria pretende imponer por la fuerza, obviando las relaciones entre los factores y hechos económicos que los obligarán a corregir el rumbo por la inviabilidad de las políticas adoptadas. Lamentablemente mientras los ajustes se difieren los venezolanos vemos como nuestra calidad de vida empeora; quedando una casta conectada con el poder protegida de las inclemencias del entorno social, económico y político.       

La gestión de gobierno deriva en la necesidad de predecir el futuro, anticipar en el presente lo que pudiera ocurrir después de hoy y lograr que el futuro delineado sea una realidad; en correspondencia el gobernante debe definir en conjunto con sus colaboradores una estrategia, para crear una acción de anticipación o respuesta que debe adoptar un gobierno frente a los riesgos u oportunidades presentes o esperadas en el entorno, basadas en sus fortalezas y capacidades, y en concordancia con su plan.

El modelo económico es inservible para intentar resolver los problemas presentes en el entorno, por el contrario la continuidad del mismo profundiza los daños. Pretender que la violación constitucional no tenga repercusiones internacionales, es otro delirio del régimen: los organismos multilaterales de financiamiento, los inversionistas, las organizaciones de derechos humanos y en general las naciones observan con preocupación los acontecimientos en desarrollo en Venezuela.

Somos los venezolanos los encargados de resolver los problemas presentes, en el marco de los derechos establecidos en la Constitución. Los ejerceremos en el camino pacífico, democrático y electoral, incluyendo la desobediencia civil, ya que todo venezolano o venezolana puede investirse de autoridad para restablecer la vigencia de la Carta Magna. Mi solidaridad total y absoluta con los trabajadores del diario El Nacional en esta etapa forzada por la Dictadura. 

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