Sigue siendo una rémora el silencio sobre la presencia de los agustinos en Venezuela, dada su importancia en el proceso civilizatorio y de evangelización abierto por sus misioneros en nuestro territorio. Si cotejamos el abundoso material que de la Orden Agustiniana registran los países de la región, advertimos que estamos a la zaga de conocer sus aportes.
Hoy cuando se discute la teoría eurocéntrica que en forma deliberada esquiva la figura histórica de nuestros ancestros y su riqueza, conocer la aportación agustina a la divulgación de sus rasgos culturales, es válido para afianzar el origen lingüístico, reforzar la identidad y ampliar el conocimiento del caudal patrimonial de quienes nos precedieron en el tiempo.
En viejos infolios henos hallado que el 22 de mayo de 1533 arribaron al continente los primeros 7 frailes agustinos, desde Castilla: Francisco de la Cruz, Juan de San Román, Jerónimo de San Esteban, Jorge de Ávila, Alonso de Borja, Juan de Oseguera y Agustín de la Coruña. Desembarcaron en Veracruz y a pie llegaron descalzos al corazón del país azteca.
Casi al calco que en nuestra Mérida serrana, los agustinos pisaron tierra mexicana detrás de los franciscanos y dominicos. La segunda oleada al continente se destinó a Perú en 1551 con 12 religiosos, lo que quizá reafirme la predilección de la Orden que desde este territorio un misionero suyo, León XIV, ocupe la sede petrina revelando gozoso su hidalga raíz religiosa.
Vicente de Requejada, cita el Padre Campo del Pozo, fue el primer agustino en tocar playa americana en 1526, con apenas 16 años de edad y hará misión en Curimagua, Churuguara, Tocuyo, Siquisique y Aricagua, aunque esto último es poco probable pues la Misión Nuestra Señora de La Paz de Aricagua fue creada en 1597, encomendada al fraile Diego de Navarro.
Quizá procedente de Ambato, Ecuador, de Zaragoza o Castilla, que igual disputan su cuna, Diego de Navarro es destinado desde Mérida a Aricagua el 4 de septiembre de 1597 para instituir la Misión de Nuestra Señora de La Paz. Su establecimiento en el sur de Mérida extiende el arraigo cultural desde una compilación lingüística que aguarda por su estudio.
La ramificación agustina se prolonga en el tiempo y los pueblos del sur marcados por la traza de su filosofía, anuncian hoy su legado. El convite y la cayapa son herencia de la organización agustina que enseña el trabajo en comunidad y que a 4 centurias sigue siendo la seña fundamental de su compromiso solidario. En el sur esto traduce: “todos somos todo”.
Los pueblos colocados bajo el palio agustino en el sur de Mérida siguen imperturbables la enseñanza de la Orden, a la que se le reconocen sus esfuerzos en la preservación cultural de la lengua nativa, como es el caso de un cuadernillo a guisa de catecismo que fue utilizado en las misiones para evangelizar y hoy lo atesoramos en epítome de la huella de estos frailes.
El Padre Campo del Pozo en su obra La Historia de los Agustinos en Venezuela, refiere: “en Acequias aún se conservan imágenes antiguas de San Agustín, al que tiene mucha devoción en los tiempos coloniales que se manifiesta en la famosa Novena que lleva su nombre”. De esta se cuenta que una copia del original, escrita en el siglo XVI, fue llevada a Mucutuy.
El devocionario a San Agustín se ha ido extendiendo y en Acequias se le tiene de hecho en la figura de copatrono, alternando los muchos favores recibidos por sus fieles con San Antonio de Padua, figura central venerada cada 13 de junio. Este Doctor de la iglesia tiene origen agustino hasta su Ordenación Sacerdotal y en 1220 ingresa a la Orden Franciscana.
Este pastoril pueblo tiene proverbial vocación agustiniana. Por los años 50 del pasado siglo en los archivos civiles y de parroquia se reiteraba el nombre de Agustín (a) entre los nacidos en suelo acequiense, así como el registro de una finca propiedad del santo e imágenes coloniales en casas particulares, como constató allí el Padre Campo del Pozo, en 1958.
Próspero Ramírez, fundador hace más de 100 años de la aldea La Providencia, citaba los milagros de San Agustín luego de la hambruna en “la oscurana del 20”. El lunes 28 de agosto de 2023 Monseñor Helizandro Terán, quien fue Superior de la Orden en Venezuela y hoy Arzobispo de Mérida, presidió en Mucutuy la Consagración del Templo y Altar a San Agustín.
Estas son las historias peregrinas que en el siglo XXI protagoniza la grey sureña, simiente de la fe que hace 4 centurias recibió la misión agustina con el fraile Diego de Navarro, quien “tenía la ilusión de que así como el sol se oculta tras las montañas para iluminar nuevos pueblos, de igual modo él iba a sepultarse con los Aricagua y llevarles la luz del Evangelio”.
Fieles a la reconocida religiosidad del sur merideño, estos lugares renuevan anualmente las preces a San Agustín, con un preboste en cada pueblo. En Acequias hay gala en la semana anterior a la Fiesta Patronal de San Antonio de Padua y en Mucutuy, hacia la tercera semana del mes de agosto, la Novena incluye vísperas, misas, pólvora, música y procesión central.
Por: Ramón Sosa-Cronista Municipal de Arzobispo Chacón y Aricagua.
13-08-2025



