La Migración Venezolana: Un Fenómeno Social y Económico de Gran Magnitud

“La migración venezolana como un asunto público” (link de acceso a la revista de Economía: https://bit.ly/44GtwT6), nos invita a reflexionar sobre uno de los fenómenos más impactantes de nuestro tiempo: la masiva salida de venezolanos de su país. Desde 2015, Venezuela ha pasado de ser una nación receptora de migrantes a convertirse en el país con la mayor población migrante en el mundo, en proporción a su número de habitantes, sin estar en una situación de guerra declarada. Este estudio, basado en una exhaustiva revisión bibliográfica, desentraña las complejas razones detrás de este éxodo y sus profundas consecuencias, tanto para Venezuela como para los países que acogen a sus ciudadanos.

De Tierra de Acogida a País de Éxodo

Para entender la magnitud del cambio, el autor nos transporta al pasado. Venezuela, durante gran parte del siglo XX, fue un faro de oportunidades para migrantes de Europa y, más tarde, de otras naciones latinoamericanas. Después de las grandes guerras mundiales, y gracias a su pujante economía petrolera y una política migratoria de «puertas abiertas», el país atrajo a miles de personas que buscaban una vida mejor, trabajo digno y estabilidad. La Constitución de 1953, por ejemplo, facilitaba enormemente el ingreso, la residencia y la obtención de la nacionalidad, especialmente para españoles e iberoamericanos. La inversión en educación y servicios públicos también permitió una notable cohesión social, integrando a los recién llegados y respetando sus diferencias culturales.

Sin embargo, a partir de 1998, y de forma más acelerada desde 2015, esta realidad se invirtió drásticamente. El artículo señala que la situación actual es el resultado de un modelo ideológico y económico que ha llevado a la expulsión de casi el 25% de la población, acompañada de un severo declive económico y una inflación crónica.

Las Raíces de la Migración Actual: Crisis Económica y Política

El factor principal que impulsa esta migración, según el estudio, es la búsqueda de una vida de oportunidades y la necesidad existencial de encontrar un trabajo digno y un futuro mejor para las personas y sus familias. El artículo detalla cómo la economía venezolana ha sufrido un deterioro sin precedentes. La hiperinflación, que en 2018 superó el 65.000%, y la caída del Producto Interno Bruto (PIB) per cápita en casi un 70%, han pulverizado el poder adquisitivo de los ciudadanos. Las medidas económicas implementadas entre 2015 y 2016, como el aumento del precio de la gasolina, devaluaciones cambiarias, y ajustes de precios sin una base productiva sólida, solo agravaron el déficit fiscal y aceleraron la recesión económica, empujando a la población a emigrar.

Además de la crisis económica, el artículo subraya el impacto de las políticas y el modelo ideológico impuesto por el gobierno. La persecución de venezolanos de ascendencia colombiana y la intervención de la industria petrolera a partir de 2003, llevaron a la «fuga de talento» y la migración de profesionales, científicos, profesores e investigadores universitarios. La Universidad de Los Andes (ULA), por ejemplo, ha experimentado una notable caída en su matrícula estudiantil y un aumento significativo en la deserción docente. Un fenómeno similar lo sufrieron todas las Universidades Autónomas en un grado, mayor o menor.

Un Perfil del Migrante Venezolano y el Impacto Regional

Los estudios citados en el artículo, como la Encuesta sobre Condiciones de Vida Venezuela (ENCOVI Migración) de 2017, ofrecen un perfil claro del migrante venezolano. Predominan los hombres, con un 51%, en edad de trabajar (15 a 59 años), y su principal motivo es la búsqueda de empleo. Aunque inicialmente muchos eran profesionales y tecnólogos calificados, la migración se ha diversificado para incluir a un tercio de la población que solo alcanzó el bachillerato y algunos años de educación superior.

Colombia se ha convertido en la principal vía de salida y tránsito hacia otros destinos como Ecuador, Perú, Chile, Estados Unidos y España. El artículo destaca que, si bien para Venezuela este éxodo puede representar un «alivio» al reducir la demanda interna y generar remesas en divisas que aumentan, la gobernabilidad del régimen, para los países receptores implica costos económicos y sociales significativos.

Las Consecuencias a Largo Plazo: Un Futuro en Riesgo

El autor enfatiza que, si bien la llegada de inmigrantes puede generar efectos transitorios en el mercado laboral del país receptor, a medio y largo plazo los efectos suelen ser positivos, contribuyendo al crecimiento económico y a la estructura de edad de la población, además de aportar impuestos y nuevas ideas.

Sin embargo, para Venezuela, el éxodo tiene consecuencias devastadoras a mediano y largo plazo. Reducir o eliminar rápidamente el “bono demográfico” (cuando la población activa supera a la dependiente), liquida el capital humano y envejece súbitamente la estructura poblacional, haciendo insostenible el sistema de pensiones, sobre todo cuando se ha incorporado beneficiarios que no contribuyeron en su momento. De hecho, las pensiones y el salario mínimo han sido congelados, llevando a la pobreza extrema a jubilados y pensionados.

Un Llamado a la Reflexión y al Cambio

En sus conclusiones, el autor describe la diáspora venezolana como una migración de familias jóvenes que buscan subsistencia y un futuro mejor, huyendo de un régimen político-ideológico que ha fragmentado a la sociedad y ha conducido a un empobrecimiento generalizado y una contracción económica permanente. Esta realidad, afirma, exige un cambio radical en el modelo de desarrollo, pasando de una sociedad de control a una de libertad, y de una sociedad de empleados a una de emprendedores.

Se hace un llamado urgente a implementar un plan de recuperación del talento y capital humano que ha emigrado, reduciendo los costos de regreso e incentivando el retorno productivo. La lección más amarga que Venezuela ofrece al mundo es que la ausencia de una sociedad civil fuerte, un mercado eficiente y la propiedad privada garantizada por un estado de derecho, condena a un país al subdesarrollo y la debilidad. La migración venezolana no es solo un movimiento de personas; es un reflejo de un sistema que ha fallado en proporcionar una vida digna a sus ciudadanos.

Douglas C. Ramírez Vera

ORCID: https://orcid.org/0009-0001-5282-0006

Economía, XLVII, 51 (Especial, 2023), pp. 135-157, ISSN 1315-2467, Depósito legal pp: 198702me336

Ver artículo completo en Revista Economía: http://erevistas.saber.ula.ve/economia

14-09-2025