En artículos anteriores, publicados en la página web comunicacioncontinua.com, desarrollé algunas ideas, por supuesto con fundamentación bibliográfica, acerca de los dos primeros “caminos” (Papa León XIV), del llamado Pacto Educativo Global.

En éste expondré otras más sobre el tercer objetivo del Pacto, esto es, “promover a la mujer”; de ahí, el sentido del epígrafe: “la mujer también aprecia toda obra dirigida a la educación”.

Las mujeres comprenden muy bien cómo hay muchos niños, adolescentes, jóvenes, que no tienen algún conocimiento y desean tenerlo.

Al respecto, no hablan de “todo” ignorando mucho del mismo.

Tampoco presumen de saber demasiado y algo más, pues, en muchas teorías y prácticas educativas aciertan más que los hombres.

Con esto no promociono una “guerra de los sexos”, tal cual era el título de un programa de TV. Al contrario, enaltezco no al que nada hace por la educación, sino la activa disponibilidad intelectual de muchas mujeres por la que leer no les ofende, pues hacen recordar a sus alumnos lo que saben, ya que primeramente los han hecho reflexionar.

Con su peculiar delicadeza saben recalcar lo dicho por Simón Rodríguez, “los estudiantes nunca leerán demasiado: Sepan que los que les han precedido han estudiado mucho” (p. 99).

En tal sentido, escuchar a las mujeres también recalca que ellas hacen apreciable la falta de lo que oportunamente no se hace; no dejan a mitad o apenas comenzado este empeño, pues con discreción señalan lo que se debe hacer, porque lo que están haciendo, —maestras, profesoras, investigadoras—, evitan prolongarlo únicamente en efectos esperados. En efecto, no son sólo observadoras pasivas de las teorías y proyectos pedagógicos, además, y con mayora trascendencia, ejecutoras de su contemporánea realización.

En este sentido, la sensibilidad femenina evita que la atención de sus alumnos se adormezca en la monotonía. Contribuyen a despabilarles la innovación y les facilitan a los niños, adolescentes, jóvenes, que no es más importante divertir la inteligencia que instruirla.

Cierto, en el impulso de lo nuevo por la creatividad innovadora, no desestiman la herencia legada por los antecesores, sin embargo, les piden a los estudiantes que no son copias las que han de reproducir, —el adelanto se mecaniza—, sino que “hacen de otro modo”, pues, es improcedente esquivarle efectos a causas anteriores que han intervenido en la producción de lo actualizado.

Entonces, según estas ideas, ¿cómo no seguir promoviendo a las niñas, adolescentes, jóvenes, mujeres en general, dentro y desde el ámbito pedagógico?

Referencia:

Rodríguez, S. (2016). Obras completas. Ediciones Rectorado, Universidad Experimental Simón Rodríguez. Rodríguez, S. (2016).

https://fevp.gob.ve/wp-content/uploads/2025/11/Simon_Rodriguez_Obras_Completas.pdf

09-04-26

Pbro. Dr. Horacio R. Carrero C.

Horaraf1976@gmail.com