Por: Germán Rodríguez B…
La canasta básica es un conjunto de bienes y servicios indispensables para que una familia pueda satisfacer sus necesidades básicas de consumo a partir de su ingreso, en Venezuela el Instituto Nacional de Estadística (INE) elabora los estudios para determinar la canasta alimentaria normativa. Los rubros controlados de la canasta están compuestos por un conjunto de bienes los cuales son objeto de regulación de precios, por parte del ejecutivo nacional, a su vez esta dividida en 10 grupos. La última información disponible emitida por el INE es de noviembre de 2014, reconociendo un valor de 6.382,62 bolívares mensuales para una familia promedio de 5 integrantes, el cual se encuentra por encima del salario mínimo vigente para ese mes. Es importante señalar que en este monto no incluye productos de higiene del hogar, productos de higiene personal, servicios básicos, habitación, transporte, vestido, esparcimiento, salud y previsiones para emergencias. A todas luces el monto es insuficiente para satisfacer las necesidades básicas, lamentablemente para el INE los venezolanos no debemos aspirar a mejorar nuestra calidad de vida, es suficiente alimentarse a duras penas y para las demás urgencias esperar la mano bondadosa del Estado.
Pretender ocultar información para no reconocer el fracaso de las políticas es una absoluta irresponsabilidad, que tiene responsabilidades civiles y administrativas. El censo económico se hizo para el 2008 y no se ha actualizado, el índice nacional de precios al consumidor con 5 meses de rezago, indicadores de la actividad industrial, turismo y balanza de pagos con retrasos importantes, todos estos desatinos reflejan las tinieblas en las cuales este gobierno procura colocar a los venezolanos a no suministrar información oportuna y confiable, en consecuencia bien deficiente es el desempeño del ente rector del sistema estadístico nacional. Realizando un ejercicio con fines didacticos podríamos inferir que la inflación acumulada en los últimos 6 meses (noviembre 2014 a mayo 2015) puede estar cercana al 100 %, si tenemos presente que no toda la población tiene acceso a los precios determinados por el INE en sus estadísticas. Veamos algunos ejemplos para ilustrar lo planteado:
Harina de maíz según INE noviembre 9,86 bs/emp; carne de res molida 179,19 bs/kgr; carne de cochino 180,81 bs/kgr; pollo beneficiado 48,63 bs/kgr; sardinas 40,79 bs/kgr; huevos 87,23 bs/carton; leche líquida 15,77 bs/cartón; leche en polvo 42,71 bs/emp; papas 58,53 bs/kgr; lentejas 33,53 bs/kgr; azúcar 10,61 bs/kgr; café 83,56 bs/kgr. Si comparamos los precio de mercado de estos productos a finales del mes de mayo podemos llegar a la conclusión que efectivamente la inflación de nov 2014 a may 2015 está próxima al 100%, lo cual explica la conducta del INE y el BCV al no publicar los boletines sobre inflación, hecho que no justifica su actuación.
Desgraciadamente la política de importaciones masivas a tasas de cambio subsidiadas destruyo la capacidad competitiva de la industria nacional y en este momento de escasez de dólares la situación se agrava, ya que las cuotas no cubiertas por el gobierno en los variados rubros, quedan sin oferentes. Las colas que observamos en supermercados, farmacias, bodegas y en cualquier local que disponga transitoriamente de un producto de la cesta básica, desnuda el fracaso del modelo económico implementado por este gobierno con 16 años de gestión, quien chantajea y obliga a los venezolanos a soportar las condiciones denigrantes de las colas para obtener productos a precios que permitan rendir el precario salario.
Lastimosamente no hay opción, quien no pueda hacer la cola es víctima de un mercado secundario de revendedores que encárese significativamente los productos, derivado del desabastecimiento. Este escenario produce niveles de estrés e improductividad, con consecuencia graves en la salud de la fuerza laboral, los trabajadores destinan tiempo productivo en investigar los locales que cada día dispone de productos escasos e instrumentar los medios para poder acceder a ellos, con lo cual se pierde la contribución del capital intelectual de una organización, bien sea pública o privada. En paralelo se ha creado a un hombre nuevo dedicado de forma organizada a intermediar en la distribución de productos regulados, con ingresos superiores a la de los trabajos formales, impulsando lo que el INE llama pleno empleo.
Las políticas adoptadas de control e intervención del estado que pretendían beneficiar a los más necesitados, se convirtieron en terrenos fértiles para corruptelas descomunales, que minaron los presupuestos públicos haciéndolos difíciles de ejecutar y desvinculados de los planes operativos. Es para todos visible los cementerios de obras iniciadas, en proceso y por terminar a nivel nacional, que no cuentan con recursos para su culminación y hasta el momento las responsabilidades administrativas quedan innominadas.
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