La Patria sigue….sigue cayendo

Por: Germán Rodríguez Bustamante…

Muchos venezolanos apostamos a la eliminación del proceso constituyente, derivado del nulo sustento constitucional y de la inviabilidad operativa de la propuesta, para recuperar la gobernabilidad endeble que presenta el gobierno en este momento. Sin embargo a pesar de solicitudes, exhortos y reclamos realizados por organismos hemisféricos, naciones y voceros individuales tanto nacionales como extranjeros, el régimen mantuvo la estafa sin considerar las advertencias formuladas. Entendiendo que los costos de salida para la gran mayoría de los jerarcas en el control de la Dictadura imperante, son extremadamente elevados, producto de su vinculación con actividades delictivas, que gozan de pocos beneficios procesales y que algunos tipifican como delitos de Lesa Humanidad, justifican la posición de atrincheramiento asumida por todos. La elección de los representantes en la constituyente en las condiciones de arquitectura electoral tan vulnerables en este momento, anticipan la consolidación de un fraude masivo.  El Consejo Nacional Electoral, con toda seguridad podrá maquillar, manipular y abultar la participación en la constituyente, con la intención maliciosa de legitimar la Dictadura, sin embargo la usencia de votantes en los centros será difícil de esconder.

Los intentos de aproximación de los factores políticos del  gobierno y de la oposición, ingresaron en el terreno de la desconfianza mutua, de la oscuridad y la ausencia de objetivos claros previamente acordados por los representantes de los actores participantes en el supuesto acercamiento. Producto de los fracasos alcanzados  por los diálogos anteriores realizados entre la oposición y el gobierno, los seguidores de oposición observan la negociación como una acción poco consentida, en consecuencia sin la necesaria transparencia y pulcritud, cualquier arrimo puede sonar como traición y rendición a las conquistas alcanzadas en estos más de 100 días de protestas, que han generado la pérdida de vidas humanas en igual magnitud, adicional a los miles de detenidos y torturados. En este contexto a la clase política de oposición le ha faltado el olfato para advertir, las verdaderas intenciones de la Dictadura con la constituyente y con el dialogo.

Mientras que en el terreno político los factores atraviesan por baches e irregularidades en el terreno, en el campo social y económico las realidades explotan con crueldad afectando la calidad de vida de los ciudadanos. Convirtiendo el transitar en una carrera de obstáculos infranqueables que condenan a los venezolanos a la total miseria.  La Dictadura no ha terminado de comprender que las naciones siempre pueden estar en una posición peor a la actual; en consecuencia, las decisiones diferidas, apostando a la providencia o a una constituyente fraudulenta, no resuelven las dificultades presentes, en todo caso las agravan. Poner el debate de la crisis sobre la mesa es indispensable si queremos presionar los cambios necesarios para que el país no siga cayendo por el despeñadero: exigir racionalidad en la política económica, proponer acciones conjuntas entre el sector privado y el gobierno, entender que no habrá salida fácil y que independientemente de quién sea el culpable, todos, sin excepción, vamos a pagar. Dudo que la constituyente pueda provocar y participar en los acuerdos nacionales necesarios para validar un ajuste que se hace indispensable, pero que será costoso, muy costoso, y que nos obligará a colocarnos en posición de impacto para capear el temporal de calamidades que se avecinan. Lo fundamental es hacer los esfuerzos colectivos para detener la caída acentuada que vivimos los venezolanos en nuestra calidad de vida. Para ello el régimen debe mostrar disposición de enmienda y rectificación, de lo contrario los problemas se profundizarán con repercusiones destructivas para los ciudadanos. Lamentablemente la constituyente no es la mejor demostración de reconocimiento del fracaso de las políticas y mucho menos del  ataque decisivo a las causas que produjeron los efectos sociales.  

Venezuela derivado de la constituyente puede entrar en un peligroso torbellino de violencia, ingobernabilidad y destrucción institucional que amenaza seriamente la frágil legitimidad jurídica y política del gobierno, visto su trágico naufragio económico. Las evidencias prácticas del desastre económico trascienden las fronteras nacionales y el mundo observa con estupor el cuadro desolador que distingue el frágil aparato productivo venezolano. El Estado dadivoso y paternal fracasó estruendosamente, convirtiéndose en un esperpento monstruoso de ministerios, en una maquinaria absolutamente  inútil, únicamente concebida para  premiar lealtades partidistas con becas, bolsas y migajas. Las percepciones del cataclismo se profundizan con la implementación de la constituyente.     

Las ideas toxicas del socialismo del siglo XXI, impulsadas por un grupo de  venezolanos iluminados, quienes pregonaban un marxismo trasnochado sin sustento en la realidad histórica venezolana, produjeron los desastres  políticos, económicos y sociales que reflejan la caída pronunciada de la economía venezolana. Únicamente un gobierno descuidado como la Dictadura dominante en Venezuela, logró castigar a sus habitantes a estar en el fondo y dejarlos morir en la adversidad en las catacumbas.

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