La penumbra en cuarentena

Por Germán Rodríguez Bustamante…

El derecho a un gobierno transparente y que rinda cuentas puede sintetizarse en dos principios básicos: la obligación del Estado de divulgar sus actividades y el derecho del pueblo a tomar decisiones informadas. Este derecho es materia, en parte, de instrumentos legales, pero involucra mucho más: otorgar facultades al pueblo para hacer uso efectivo de esos derechos, de manera que las instituciones democráticas sean más participativas.

En tiempos de pandemia, más que mantenernos limpios, se necesita un lavado de conciencia, valores y principios para un buen número de nuestros dirigentes y conciudadanos que se hacen ausentes y carentes de solidaridad. Después de este aislamiento, no deberíamos volver a la normalidad porque la normalidad era el problema. En Venezuela nos estamos acostumbrando a vivir entre la corrupción y seguimos apoyando a personajes que llenan sus bolsillos sin pensar en el bien común. Es insólito que, en estas circunstancias de tormenta global, los corruptos se enriquezcan a través de las ayudas asignadas para los más necesitados. Son actos miserables que deberían ser castigados con todo el peso de la ley. Realmente no es que muchas veces falten los recursos, sino que sobran los políticos y operadores inescrupulosos que rellenan sus bolsillos sin importar el daño que generan.

Tan importante como encontrar la cura para el virus, hoy más que nunca se necesita una inyección para que sea aplicada a los servidores públicos, funcionarios, gobernantes y la clase política que continúa cometiendo errores e infracciones, y así evitar la plaga desmedida de la deshonestidad, porque esta se enquistó en la sociedad venezolana y debería recibir castigos sin piedad. Si se busca enfrentar la pobreza y la desigualdad, lo primero que se requiere son penas ejemplares y firmes para todos estos personajes siniestros, que la impulsan con sus actos podridos, sin distingo de orientación política.

Independientemente de lo que decida hacer Maduro, referido a la circunstancia penosa de la pandemia. La Presidencia Interina por obligación Constitucional debe rendir cuentas, en primer lugar, por el año que acaba de culminar y, en segundo lugar, sobre los hechos ocurridos en el marco de la emergencia sanitaria. Existen dudas sobre algunas decisiones tomadas por la Asamblea Nacional y por la Presidencia Interina que requieren aclaratoria.

Entendiendo que en algunos aspectos fue y es muy poco lo que se puede hacer, como consecuencia del cerco político, judicial, económico y financiero ejercido por la Tiranía, sin embargo, es fundamental para los ciudadanos que nos informen sobre los logros alcanzados y cuál es la ruta que abordaremos en lo que queda de este año, para salir de esta tragedia que consume todo el País. Es imprescindible la colaboración de la comunidad internacional, para encontrar formas que brinden asistencia de manera segura a la población venezolana urgida del auxilio en este momento de emergencia. Lo cierto es que las condiciones han empeorado y tiende a agravarse aún más, en consecuencia, requerimos de nuevas estrategias para que la ayuda llegue a quienes la necesitan.

Los ciudadanos demandamos de nuestros gobernantes, respuestas a nuestras necesidades, así como mecanismos de participación que mejoren la gobernabilidad de quienes fueron electos. La transparencia y el acceso a la información pública son un derecho y un sostén importante de una buena gobernabilidad, reconocido ese derecho en la Declaración de los Derechos Humanos, emitida en 1948 por las Organización de Naciones Unidas. La Asamblea Nacional debe comprender que los temas relacionados con su gestión y la administración pública son sometidos al escrutinio de los ciudadanos, por lo tanto, deben ser abiertos en todos los niveles posibles en cuanto a la transparencia de la información que se produzca; esto compromete la creación de espacios permanentes de participación y colaboración ciudadana.

Los recursos represados por las sanciones deben precisarse e informar al país sobre el uso que se hará de ellos. Este es el momento de iniciar con su ejecución presupuestaria y financiera, de manera tal que sirvan para aliviar situaciones delicadas que ocurren, por ejemplo, en los hospitales y con la diáspora en el extranjero. Los apoyos políticos construidos exigen de una estrategia despejada para evitar deslaves, por el contrario, sumar mayores solidaridades. La confianza depositada en la Presidencia Interina, requiere de transparencia en las decisiones adoptadas, existe algunas penumbras que exigen claridad, no es suficiente el reconocimiento de los errores.

Muchos venezolanos nos preguntamos cómo se ha llegado a estos callejones sin salida. Pareciera que los tiempos políticos no han salido como se anticipaban, aderezados en este momento por el coronavirus, lo que hace el futuro más incierto. Las salidas tomadas hasta el momento no han rendido los frutos deseados, existen errores que requieren con urgencia de rectificaciones, incluyendo la renovación del entorno de la Presidencia Interina. Se esperaba quizás que, para esos días de inicio del 2.020, ya hubiese una solución política que haría más fácil la solución de los temas económicos. Entendemos la manipulación del régimen por el COVID-19, pero esperamos mucho más de Presidencia Interina. Los atajos no conducen a ningún lado, señores integrantes de la AN aprovechen el aire que aún le queda en el pulmón para que asuman la conducción de la Nación, eso sí, rinda cuentas y divulgan sus propuestas para salir de la desdicha, el tiempo se agota para ustedes también.  

gguillermorb@yahoo.com

@germanrodri

@germanoveja

(Día 57 de cuarentena)