La pérdida del patrimonio nacional

Por: Germán Rodríguez Bustamante…

Un grupo de 18 empresas estatizadas por el gobierno venezolano y acreedores de bonos impagos en EEUU, demandan un poco más de 21.000 millones de dólares a Venezuela como compensación por las expropiaciones y los incumplimientos de sus tenencias. Normalmente las naciones y las empresas públicas se consideran entes separados, pero algunas compañías han esgrimido que PDVSA es un «alter ego» de Venezuela, por lo cual sería un activo disponible para pagar compromisos de la compañía estatal y de la nación.  

 A pesar de que la subasta de Citgo pareciera acercarse a su desenlace, esto puede prolongarse mucho más. Es un proceso muy complejo, que quizás aún no alcance su culminación. Sería prematuro decir que la pérdida de Citgo es inminente. No sólo podría retardarse el cierre de la venta de acciones de Citgo por la complejidad del proceso legal y del propio sistema judicial de EEUU, sino además porque será necesario conocer la voz del gobierno federal estadounidense sobre el caso. Hay que esperar cómo terminan de alinearse los procedimientos legales y los objetivos geopolíticos de la administración de Estados Unidos.  

Entre los demandantes están la minera canadiense Crystallex International Corp, Siemens, ConocoPhillips y Exxon Mobil, cuyas propiedades y negocios en Venezuela fueron expropiados por el gobierno de Chávez. También, se encuentran los tenedores de bonos emitidos por PDVSA en 2.016, cuya garantía era el 50,1 % de las acciones de Citgo, renegociados parte de estos en el 2.020. Esos pagos fueron incumplidos por el gobierno de Nicolás Maduro, que ha denunciado un bloqueo por sanciones estadounidenses. En términos económicos y estratégicos, no es nada insignificante. Es un bien petrolero en el mercado estadounidense. Perder Citgo para Venezuela es otro golpe a la ya abatida industria nacional, activo necesario y útil para la recuperación económica de Venezuela en un futuro.

Esta triste historia tiene sus responsables y colaboradores, principalmente la tiranía en ejercicio del poder son los responsables directos de la pérdida del patrimonio nacional. Chávez con sus expropiaciones alocadas sin cumplir con las indemnizaciones exigidas en cada caso y Maduro con sus insensatos endeudamientos si los estudios financieros requeridos. Pero la película tiene su gaza previa, con la justificación simulada de optimizar las operaciones de PDVSA, se originó la venta de dos refinerías de asfalto ubicadas en Paulsboro, Nueva Jersey y Savannah, Georgia y un terminal localizado en Wilmington, North Carolina, en Estados Unidos. Remates y negocios realizados por el súper ministro Ramírez en los años 2.006 y 2.007, en procesos oscuros, sin rendición de cuentas y con recursos dilapidados o saqueados por la estructura corrupta del FONDEM. Proceso que se hizo incumpliendo varias leyes orgánicas. En el año 2.010 se vendió por casualidad a Rosneft, la participación accionaria en cuatro refinerías de la compañía alemana Ruhr Oel Gmbh, en Alemania. De igual manera en procesos poco transparentes, con recursos pulverizados en el FONDEM y violando la Constitución.            

La historia es cruel, en 1.999, la industria petrolera venezolana ostentaba la propiedad o tenía acceso a 19 refinerías y plantas de asfalto en EE UU, Inglaterra, Alemania, Suecia, Gran Bretaña, Bélgica y Escocia; ahora solo quedan tres hasta la fecha en territorio norteamericano a través de Citgo y una participación minoritaria en Nynas que se redujo durante la administración de Maduro en 2.020. Esas refinerías en su conjunto llegaron a mostrar una capacidad de refinación de más de 3 millones de barriles, es decir, que daban para refinar la producción petrolera total de PDVSA en ese entonces, que llegó hasta los 3.500.000 de b/d sin necesidad de utilizar refinerías de terceros. Los números actuales de producción petrolera dan ganas de llorar.

Con refinerías de petróleo y asfalto 100% propias, participaciones accionarias, contratos de alquiler (leasing), asociaciones con empresas líderes y contratos de suministro, Petróleos de Venezuela (Pdvsa) fue por décadas, la única empresa petrolera Latinoamericana con acceso a refinerías en todo el mundo. Solo la venezolana llegó a tener un importante circuito internacional con capacidad para refinar más de 3 millones de barriles diarios (b/d) repartidos en el Caribe, América Latina, Estados Unidos y Europa.

Con esta historia los responsables saltan a la vista, desde el fallecido Chávez y su tesorero familiar Ramírez; pasando por Maduro y su tesorero entrado en desgracia Tarek; las asambleas nacionales; ministerios y contralorías de su momento son los grandes responsables, por el tamaño del desastre gestado por estos pichones de CEO. La realidad es concluyente, no hubo rendición de cuentas y por ello PDVSA es hoy una empresa minúscula en patrimonio y activos, con una infraestructura nacional en ruinas por falta de mantenimiento y una permanente perdida de su negocio petrolero. Reflejado en una caída histórica de 3 millones de barriles diarios, si vemos la cifra de producción de junio 2.020 de 393.000 barriles día, su mínimo en 77 años.

Es posible que se pierda Citgo lo cual sería una desgracia para la Republica, sobre todo en este momento en que el país puede entrar en un proceso de reconstrucción nacional, derivado de un cambio de gobierno. También existen colaboradores en este desenlace, el gobierno interino manejo torpemente el control de los activos en el extranjero, producto del reconocimiento internacional que le permitió hacerlo. Obviamente su responsabilidad es mucho menor, pero no pueden pretender pasar ilesos en este desdichado momento que vive la Nación. A pesar que es muy poco lo que se pueda hacer visto los avances jurídicos y procedimentales del caso, queda todavía la decisión de la administración Biden, para mantener a través de una medida ejecutiva la protección de estos activos. La posibilidad de un cambio de gobierno en Venezuela, con toda seguridad dará a los acreedores mayor confianza para pactar nuevos términos y condiciones, y de esta manera evitar la continuada perdida del patrimonio nacional gestado en estos años dolorosos de revolución.

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24-06-2024