Por: Germán Rodríguez Bustamante…
El término revolución se asocia a un cambio social fundamental en la estructura de poder o en la organización que lo detenta, que ocurre en un período relativamente corto. La revolución bolivariana fue vendida como el proceso para construir el hombre nuevo, sobre los principios y valores de Bolívar, Simon Rodríguez y Zamora; unas de sus banderas es la lucha contra la corrupción y la pobreza, lastimosamente estos supremos objetivos no se han podido alcanzar, por el contrario la corrupción ha tomado dimensiones escandalosas, con mecanismos novedosos y perfeccionados para que se mantenga en estos años de revolución.
De hecho el país continúa siendo percibido como una nación con grandes riesgos de corrupción en el sector público, manteniendo similar puntuación en los últimos siete años. En el índice de transparencia del año 2013 ocupamos el penúltimo escalón, superados por Haití; esto demuestra la debilidad institucional para afrontar el flagelo. En estos años de revolución el fenómeno ha adoptado modalidades creativas, ajustadas a las políticas implementadas por el régimen, pareciera que en las estrategias públicas subyace la acción delictiva para aprovechar la fragilidad institucional y la impunidad reinante. Observemos algunos ejemplos:
• En el 2000 para intentar recuperar la infraestructura del país se le entrego a los jefes militares recursos presupuestarios y financieros, en el llamado Plan Bolívar 2000; estos recursos fueron manejados en cuentas personales sin que existiera control previo o posterior y más grave dilapidados sin que existan responsables.
• Nacionalización de empresas vía compra de acciones en el mercado de capitales, esto permitió que funcionarios con información privilegiada tomara posiciones especulativas, generando perdidas a la nación y ganancias personales a los burócratas, casos CANTV y Electricidad de Caracas.
• Recompra de deuda, igual que en el caso anterior burócratas informados manipularon el preció de compra inflando utilidades para los tenedores de deuda en perjuicio de la nación.
• Expropiaciones empresariales, realizadas para combatir la plusvalía capitalista en la práctica se convirtieron en robos de burócratas, destruyendo las capacidades instaladas, convirtiendo las empresas en chatarras industriales y en cargas financieras para el presupuesto público.
• Política de controles a todos los niveles, las alcabalas administrativas diseñadas para evitar la corrupción se convirtieron en eslabones de un entramado delictivo, muy bien aceitado para que los trámites fluyan.
• El control cambiario, es conocido el caso de las empresas de maletín que de acuerdo a voceros del régimen se apropiaron de cerca de 25 mil millones de dólares únicamente en el año 2012; algunos estudios privados estiman que por esta modalidad pudieron perderse cerca de 150 mil millones de dólares en los últimos 11 años.
• Manejo de fondos paralelos, desde el cuento del millarcito o las reservas internacionales excedentarias se constituyeron fondos, los cuales fueron manejados con absoluta discrecionalidad, conocidos son los casos del Bandes, Fondem y Fondo Chino; por los cuales existen algunos funcionarios detenidos tanto fuera como en el país. Son recientes las denuncias del banco HSBC en Suiza.
Estos son ejemplos de políticas bien intencionadas pero totalmente vulnerables a las nuevas modalidades adoptadas por la corrupción, lastimosamente la contraloría general de la republica es inútil y en algunos casos es complace, ya que existen pistas de auditoria que pueden seguirse, de existir voluntad política e independencia funcional.
Apreciados amigos, la revolución bolivariana cambio las formas de corromperse, a través de estructuras de poder conectadas a sociedades de cómplices y a la destrucción institucional que promueve la impunidad. Es hora de detener a quienes cometen actos de corrupción impunemente en Venezuela, los vacíos legales y la falta de voluntad política de este gobierno facilitan la corrupción tanto interna como transnacional, y exigen redoblar nuestros esfuerzos para combatir la impunidad de los corruptos, teniendo en cuenta que algunos todavía están en funciones de gobierno.
Profesor Germán Rodríguez Bustamante
ULA-FACES


