La situación real de la economía de China en 2026

La economía china continúa siendo una de las principales fuerzas de la economía mundial, pero atraviesa una etapa de transformación caracterizada por un crecimiento más moderado, dificultades en el sector inmobiliario, debilidad del consumo interno y una creciente dependencia de sectores industriales y tecnológicos. Por ello, afirmar que China se encuentra simplemente en una crisis económica sería una simplificación. Los datos disponibles durante 2026 muestran una economía que conserva capacidad productiva y tecnológica, aunque enfrenta desequilibrios que dificultan mantener las elevadas tasas de crecimiento observadas durante décadas.

Según la Oficina Nacional de Estadísticas de China, el producto interno bruto (PIB) aumentó 4,7 % durante el primer semestre de 2026. Sin embargo, existe una diferencia importante entre ambos trimestres: el crecimiento fue de 5,0 % en el primero y descendió a 4,3 % en el segundo. Esta desaceleración constituye una señal relevante, especialmente porque el Gobierno estableció para 2026 un objetivo de crecimiento situado entre 4,5 % y 5 %.

Uno de los principales problemas se encuentra en el mercado inmobiliario. Durante años, la construcción y la venta de viviendas fueron motores fundamentales de la expansión china. Actualmente, el sector atraviesa un prolongado proceso de ajuste. En el primer semestre de 2026, el valor agregado de las actividades inmobiliarias prácticamente no creció y la construcción registró una contracción de 4 %. El debilitamiento del sector también afecta la confianza de los hogares y las decisiones de inversión.

Otro desafío es el consumo interno. Aunque los ingresos de los hogares continúan aumentando, el gasto crece con mayor cautela. Durante el primer semestre de 2026, el ingreso disponible per cápita aumentó 5,2 % en términos nominales, mientras que el consumo per cápita creció 3,7 %. Esta diferencia refleja una actitud más prudente de los consumidores. Además, durante las festividades de octubre se observó un aumento importante del turismo, pero con un gasto promedio por viaje inferior al de años anteriores, una señal de que los hogares continúan buscando reducir costos.

Al mismo tiempo, China mantiene fortalezas significativas. La manufactura continúa expandiéndose y los sectores relacionados con tecnología, software e innovación presentan tasas de crecimiento superiores al promedio. En el primer semestre de 2026, la manufactura creció 5,5 %, mientras que los servicios de información, software y tecnologías de la información aumentaron 10,7 %. El Banco Mundial también destaca la inversión tecnológica y las exportaciones como elementos que han contribuido a sostener la actividad económica.

El problema, por tanto, no consiste en una desaparición de la capacidad económica china, sino en el cambio de su modelo de crecimiento. El Fondo Monetario Internacional señala que la economía enfrenta presiones deflacionarias, elevados niveles de deuda y los efectos prolongados del ajuste inmobiliario. También advierte que factores demográficos, como el envejecimiento de la población y la reducción de la fuerza laboral, pueden limitar el crecimiento potencial durante los próximos años.

Ante esta situación, el gobierno chino ha incrementado las medidas de estímulo, es decir en septiembre de 2026 se anunciaron nuevas medidas para apoyar la vivienda, las pequeñas empresas, la innovación tecnológica y la infraestructura, incluyendo subsidios a los intereses hipotecarios para determinados compradores de primera vivienda. Estas acciones muestran que Beijing reconoce la necesidad de fortalecer la demanda interna y estabilizar el mercado inmobiliario.

En todo caso, la economía china de 2026 no puede describirse adecuadamente ni como una economía en colapso ni como una economía sin dificultades. Aunque suene paradójico se trata de una economía que continúa creciendo, mantiene una enorme capacidad industrial y tecnológica y conserva un papel central en el comercio internacional, pero que simultáneamente enfrenta una transición compleja. El desafío fundamental consiste en sustituir gradualmente un modelo apoyado en inversión, construcción y exportaciones por otro donde el consumo de los hogares, los servicios, la innovación y la productividad tengan un peso mayor. El resultado de esta transición será determinante no solamente para China, sino también para la economía mundial.

MSc. Daniel García

IIES FACES ULA

04-10-2026