La solidaridad: la gran ausente

Por: Ramsés Uribe…

¿Por qué impera la insolidaridad en nuestros días malos?. ¿Es que acaso se ha marchado en las maletas del éxodo venezolano?. Es indudable por notoria la falta de solidaridad en general en nuestro país. Por doquier es palpable la ley del oeste como en las viejas películas vaqueras. Es la ley del más vivo versus el pobre. Es una suerte de práctica evolucionista social depredadora. La prof. Karen Rojas Romero (2011) en su tesis sobre valores y educación, en la ULA, cuya tutoría es de quien escribe, hace un diagnóstico muy crudo y patente de este egoísmo social, cuando afirma que “ en la actualidad que vive Venezuela y el mundo en general, se observa en la población de las edades más tempranas hasta la adultez, un desinterés, poca disposición de ayudar al otro, no hay respeto por la vida, interesa sólo lo material, ya no hay humildad, las familias son totalmente disfuncionales y la violencia invade todos los espacios”. (p.6).

La anterior situación pinta un cuadro bastante dramático por lo pésimo como pesimista en su vigencia. Los bandidos que comercian con la salud y la vida de nuestra gente, son una fauna malvada por su insensibilidad frente a las graves necesidades sociales de hoy día. Impera la profana ley del más corrupto hasta el de poca monta contra el humilde trabajador que aún cree afortunadamente en la labor honesta.

Los bachaqueros, ciertos políticos, comerciantes formales, funcionarios o adinerados, apartando al hampón de oficio, que es también de lo peor, imponen su voluntad utilitarista en función de hacer fortuna o incrementarla, o cuando menos mantenerla a costa de lo que sea, no importa el precio exigido, incluso a expensas de los más pobres comprometiendo el futuro y la vida de una familia que para la fecha son la mayoría de los venezolanos. Así lo expone la investigación Encuesta sobre condiciones de vida de Venezuela, Encovi (2017), efectuado por las universidades nacionales UCV, UCAB y la Simón Bolívar, que describen exhaustiva y cuantitativamente que la pobreza es de un 25.8%, los no pobres son apenas un 13%, la pobreza extrema es de un 61,2% ; el total de pobreza es un 87%.

Praxis solidaria. ¿Qué puede hacerse en pro de la tan olvidada solidaridad?. Como es de costumbre no es nada fácil la respuesta, aunque con la gravedad del caso es obligatorio remontar más allá de la reflexión y aterrizar en la tierra de la sociología cotidiana. La filosofía como en tantos asuntos de la existencia puede ofrecer no sólo conocimiento profundo y consuelo bajo el formato de catarsis epicúrea sino también puede brindar a través del pensar sistemático, un camino práctico para este momento álgido del país. La ética de la situación, de acuerdo con Ferrater Mora (2004), pensador español, es aquella parte de la ética, disciplina filosófica, encargada de indicar alguna dirección moral respecto de una situación en particular. Implica pues en este caso, hacer lo correcto para una situación extremadamente difícil por medio de la implementación urgente de la solidaridad con nuestra gente buena.

Bondad espiritual. Teólogos y filósofos han escrito extensas páginas maravillosas acerca de las bondades de la fraternidad con los semejantes como un leitmotiv de la vida religiosa o espiritual a través de la historia occidental y oriental. Conmovido por el sufrimiento y dolor humano, el Buda Gautama, predicaba la compasión, la benevolencia y la bondad para con todos los seres. Schopenhauer, filósofo alemán, dice que la única manera de unirse el individuo a todos los seres en un solo abrazo es la compasión. Ella echa por tierra las barreras de la diversidad aparente para revelarnos la identidad radical de todas las cosas. Al eliminar la voluntad de vivir deseando, más vale aplastar el egoísmo, la ambición torturadora, la angustia de ser, tener y poder con toda su carga pésima de un futuro angustioso. Esta actividad liberadora se obtiene por medio de la virtud de la compasión hacia toda criatura o persona, así como lo señala el cristianismo o el budismo. Kant expone el respeto a la dignidad humana como una obligación; un deber para con toda la humanidad.

El cristianismo propone una solidaridad teológica como uno de sus principales postulados. El evangelio proclama el amor (charitas) como virtud humana que exige amor al prójimo como a nosotros mismos. Si todos son hijos de Dios, entonces se deriva la idea de fraternidad e igualdad social. Así está escrito por ejemplo en Deuteronomio 15:11, donde prescribe algo muy puntual: “Abrirás tu mano a tu hermano, al necesitado y al pobre en tu tierra”.

Conclusión. Ser solidarios no sólo tendría que ser moralmente obligatorio para todos por la severa y extrema situación país, también es reconfortante psicológica y socialmente; asimismo es un apoyo concreto a nuestra apaleada sociedad y otorga un valor agregado, por decirlo en términos económicos, porque se ganan puntos con el Altísimo Señor de los Cielos. Esto lo expone la biblia en Proverbios 19:17, “ A Jehová presta el que da al pobre, y el bien que ha hecho, se lo volverá a pagar.”

Ramsés Uribe, profesor de ULA, Nuvm

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Autor imagen artística: Ramsés Uribe