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lunes, enero 19, 2026

La suprema felicidad social en la utopia del Mundo Feliz de Aldous Huxley

Por: Juan Carlos Delgado Barrios*

La estrategia de comunicación y propaganda que ahora se pretende implementar en Venezuela mediante el Viceministerio para la Suprema Felicidad Social parece inspirada en el famoso libro El Mundo Feliz, en este libro visionario escrito en 1932, Aldous Huxley imagina una sociedad que utilizaría el desarrollo del método científico para el control de la mente humana que luego condujo a descubrir en la propaganda el vehiculo ideal para tales fines. – En ese tiempo no se avizoraba el desarrollo de los medios de comunicación de masas que hoy gracias a la revolución de la microelectrónica permite con mayor intensidad condicionar y manipular el comportamiento humano mediante la propaganda a los fines de lograr el control social y político de los pueblos-.

«El Mundo Feliz» describe también lo que seria una dictadura perfecta que tendría la apariencia de una democracia, una cárcel sin muros en la cual los prisioneros no soñarían en evadirse, en protestar, en estar descontentos ya que sentirán que sus necesidades están ya satisfechas. Un sistema de esclavitud donde, gracias al sistema de consumo y el entretenimiento, los esclavos «tendrían el amor de ser esclavos y dependientes de un órgano superior administrador de la felicidad”, – esclavos de un régimen paternal proveedor de todo y para todos -, donde las personas estarían conformes sin aspiraciones más allá de las instintivas, en si en un estado de suprema felicidad”.

En “El Mundo Feliz” Aldous Huxley imagina un lugar del futuro, una utopía, en el que se controla y lava el cerebro a todas las personas, para que piensen igual sin contradicciones con una visión unidimensional del mundo, todos viven de manera igualitaria, ósea en las mismas condiciones. A la gente se le enseña a pensar de cierta forma cuando son jóvenes y los programan para ser felices y disfrutar la vida. No se le permiten la política, ni el arte ni la religión para evitar la formación de la conciencia critica. Este libro tiene un punto de vista futurista que se lleva al extremo para mostrar lo peligroso que puede ser el control y la falta de individualidad frente al colectivismo.

Desde 1932 los propagandistas de los regimenes totalitarios han bebido de las fuentes de Aldous Huxley para manipular y condicionar a la sociedad en la búsqueda de lograr el conformismo colectivo y adormecimiento del pueblo, – la dictadura perfecta sin descontento y sin protestas, para crear la sensación de un mundo feliz -. Algunos estudiosos de la propaganda como arma política afirman que Joseph Goebbels, ministro de propaganda nazi y Georgi Fiódorovich Aleksándrov su par soviético estuvieron influenciados y fascinado por Huxley.

Recordemos, en este sentido, que la propaganda política nace como arma ideológica con la Revolución Rusa, el nuevo Estado comunista recurrió a ésta de forma sistemática con la intención de controlar y guiar a las masas. Los nazis trataron de aunar las aportaciones de uno y otro y convirtieron la propaganda en una «nueva arma» para convencer y dominar al pueblo, para llegar a él, para imponer su visión del mundo y el Estado. “La construcción de una sociedad hipnotizada que idolatraba al líder y su proyecto político”.

La llamada revolución venezolana del Socialismo del Siglo XXI, como régimen totalitario, no escapa de esa tentación del control social mediante una abusiva y abrumadora propaganda oficial. La estrategia del modelo de propaganda cubano-venezolano se concreta en el Plan Nacional Simon Bolívar 2007-2013 donde se define la suprema felicidad social como el Primer Motor del Desarrollo de la Revolución: “La suprema felicidad social es la visión de largo plazo que tiene como punto de partida la construcción de una estructura social incluyente, formando una nueva sociedad de incluidos, un nuevo modelo social, productivo, socialista, humanista, endógeno, donde todos vivamos en similares condiciones rumbo a lo que decía Simón Bolívar: la suprema felicidad social”.

En este sentido, recordamos que el anunciado Plan Nacional Simon Bolívar que citamos, ratifica las políticas sociales que derivan en las misiones que le han permitido al régimen desde el 2002 apaciguar el descontento ante los fracasos continuos y permanentes del nuevo modelo social, productivo, socialista, humanista, endógeno del Socialismo del Siglo XXI. Estas acciones de gobierno han convertido al Estado Venezolano en un gigantesco instrumento paternalista donde se desarrolla un exacerbado populismo que por el carácter improductivo de la inversión agigantan el gasto público llevando a secar las arcas del tesoro nacional y endeudando a la Nación a niveles escandalosos.

Analistas de las cuentas públicas señalan, además, que de cada 100 bolívares que se gastan en las misiones se utilizan Bs. 45 en propaganda para mostrar las bondades de estos programas sociales en la dirección de crear sensaciones en el pueblo de satisfacción a sus demandas, ósea la felicidad suprema en la población servida o con expectativas de ser favorecidas. Para nadie es un secreto que Misiones como Barrio Adentro solo funcionan en un 32%, que las Misiones Educativas se agotaron y que solo han producido decepciones y deserciones en los participantes por la baja calidad de sus programas, que la Misión Vivienda solo ha desarrollado una asignación de viviendas del 30% pese a los extraordinarios recursos que se inyectan trimestralmente, solo para nombrar el fracaso de tres de estas misiones sociales, sin embargo, la propaganda oficial las hace ver como la panacea de la redención social. En el presupuesto del 2014 se han asignado 763 millones de bolívares para propaganda para mejorar la imagen gubernamental. El tamaño y la intensidad del aparato comunicacional del Estado Venezolano no tiene parangón con ningún país del mundo. El Socialismo del Siglo XXI es solo una ilusión construida con el aparato propagandístico.

El anuncio de Nicolás Maduro de decretar un Viceministerio de la Suprema Felicidad Social a los fines de redimensionar las misiones sociales y darle un contenido más efectivo a estos programas que han decaído por el burocratismo, la ineficiencia y la corrupción han derivado en guasas y sarcasmos por parte de la oposición venezolana y por analistas nacionales e internacionales que sostienen que este es un anuncio cínico ante la terrible crisis que vive la sociedad venezolana caracterizada por la ineficiencia, la corrupción gubernamental y por una terrible crisis económica que deriva en un empobrecimiento colectivo.

La creación de este órgano ministerial para promover y administrar la felicidad del pueblo hay que verlo más allá de la superficialidad de la guasa o el chiste cotidiano, hay que analizarlo partiendo de dos elementos fundamentales, el primero, es que no estamos en presencia de un Estado democrático, lo que implica que vivimos en una falsa democracia con fuertes tendencias al totalitarismo y al autoritarismo donde las actuaciones frente a la sociedad no son claras, no son transparentes, y siempre con la presencia de manipulaciones para distorsionar y esconder la realidad a su favor; y segundo, en que en el régimen conocen el grado de fracaso de las misiones sociales y los niveles de insatisfacción y desconfianza colectiva que han ido derivado en descontento creciente en los sectores sociales donde se centra su apoyo político, situación que pone en peligro la misma continuidad del modelo que inicio Chávez bajo el tutelaje de los hermanos Castro. El régimen esta pasando por el momento más difícil en estos 15 años.

Estos dos elementos obligan a que el régimen rediseñe y desarrolle una estrategia de propaganda masiva e intensiva para romper de manera virtual los nudos de la insatisfacción, en consecuencia, con el descontento, mediante métodos de comunicación estratégica sofisticados muy usados en regimenes como el nazi, el soviético y el chino e inspirados en Aldous Huxley y perfeccionados por Joseph Goebbels. No hay fondos públicos disponibles para seguir alimentando el populismo exacerbado, porque el país está en la bancarrota, solo les queda la propaganda centrada en construir una ilusión de satisfacción y de sacrificio por la revolución y por el ideal del Comandante Eterno. El discurso y los mensajes de la suprema felicidad están dirigidos a sus seguidores, sobre todo, a los sectores descontentos ante un posible deslave electoral en las elecciones municipales del 8D.

Ya el régimen ha probado con estrategias de control de la mente humana de los venezolanos centradas en la manipulación y propaganda como es el uso de la transferencia de la culpa a la oposición de sus fracasos, a culpar a un enemigo externo (adversario fabulado) que desde el imperio desarrolla una guerra económica para justificar el fracaso del modelo económico y político. Estrategias propagandistas sin resultados satisfactorios ya que la realidad le explota en la cara. Ahora, con desesperación, tratan con los propagandistas criollos y extranjeros experimentar con la estrategia de construir la sensación del “Mundo Feliz”, la Venezuela Feliz, cuyos fines es crear la impresión virtual y psíquica de satisfacción mediante el desarrollo del conformismo y la justificación colectiva “aprendida” como respuestas a las situaciones criticas que se viven en el país, hacer de la sociedad venezolana una sociedad hipnotizada y porque no idiotizada. Aquí se cumple el adagio popular: “desde que me conforme y no tuve más aspiraciones comencé a ser feliz”.

*Profesor Titular (Jubilado) de la Universidad de Los Andes; juancdula@yahoo.es

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