Para Venezuela, el fútbol ha dejado de ser solo un deporte. Cada partido de la Vinotinto se transforma en una tregua nacional, un momento en que las divisiones se desvanecen para dar paso a la unidad.

Las plazas, los bares y los hogares se visten de vinotinto, y el país entero vibra con una misma pasión. Esta experiencia colectiva es un poderoso recordatorio de que, a pesar de las diferencias, el sentimiento por la selección es un lazo que une a todos los venezolanos.

Mientras que el béisbol se mantuvo como el deporte nacional, la Vinotinto ha ganado un espacio en el corazón de los venezolanos. Su ascenso, especialmente en las últimas décadas, ha sido el motor de una nueva identidad.

Este fenómeno ha sido tan poderoso que, a pesar de los intentos del gobierno por apropiarse del discurso y utilizar los logros deportivos con fines políticos, el sentimiento por la selección se ha mantenido por encima de cualquier interés partidista. La Vinotinto es del pueblo, no de un color político, y eso se refleja en la forma en que el país entero la apoya.

La pasión por el fútbol ha impulsado a la gente a apoyarla y asistir a sus juegos, a pesar de la compleja situación del país. La afición ha demostrado que su amor por el equipo está por encima de cualquier obstáculo, creando un ambiente de apoyo incondicional que ha sido clave para el éxito de la selección en el campo de juego.

 
 

Para la vasta diáspora venezolana, la Vinotinto representa un vínculo tangible con su patria. En ciudades como Miami, Madrid o Bogotá, los venezolanos se reúnen en plazas y restaurantes para ver los partidos, cantando el himno nacional con lágrimas en los ojos. La selección es un faro de nostalgia y esperanza, un recordatorio de que, a pesar de las distancias, siguen siendo parte de una misma nación.

Ver a su equipo luchar en un estadio lleno de compatriotas que han emigrado les da un sentido de pertenencia y de solidaridad. Este apoyo incondicional que se ve en el exterior es un reflejo de la pasión que se vive en Venezuela, y demuestra que el fútbol no conoce de fronteras. Es un idioma universal que conecta a todos los venezolanos, sin importar dónde se encuentren.

 

La gran esperanza: el repechaje

La posibilidad de clasificar al repechaje no es solo un logro deportivo, sino un evento de gran significado social y cultural para los venezolanos. En un contexto de crisis, este logro representaría una inyección de moral y optimismo, una prueba de que, con perseverancia y unión, es posible alcanzar grandes metas. El partido contra Colombia, que podría definir el destino de la Vinotinto, se ha convertido en un símbolo de lo que está en juego: la oportunidad de hacer historia.

El pase al repechaje sería un triunfo para todo el país, un motivo de celebración que unificaría a todos en un mismo sentimiento de alegría y orgullo. Este logro les daría a los venezolanos un respiro, una razón para soñar con un futuro mejor.

09-09-2025

https://www.elnacional.com/2025/09/la-vinotinto-como-fuerza-unificadora/