Por: Fernando Luis Egaña…
La razón que ha dado el señor Maduro para justificar la suspensión, en la víspera, de un nuevo viaje a Europa, es que padece de una virosis y los médicos le han recomendado descanso. No sé si la razón es valedera o no, en todo caso abundan en nuestro agobiado país innumerables virosis que hacen de las suyas ante la incuria y el deterioro sanitario. Pero la verdad es que ese asunto particular del señor Maduro no importa tanto. Lo que importa más, es que el conjunto del país sí está notoriamente enfermo, y por causa de una virosis sumamente tóxica que se llama hegemonía despótica y depredadora.
Una virosis es una enfermedad producida por un virus patógeno o infeccioso, una suerte de veneno que le hace mucho daño al cuerpo donde se instala. Y el cuerpo de la nación venezolana, incluyendo su sociedad plural, su Estado civil, su república democrática, ha sido progresivamente afectado por una virosis muy antigua, el militarismo decimonónico, que permaneció en estado latente durante muchos años y que se aprovechó de la debilidad inmunológica de la democracia –si se me permite la expresión, para retornar por sus fueros perdidos e irse apoderando, repito, paso a paso, del poder en todas sus distintas expresiones.
Esa perniciosa virosis se presentó envuelta en ropajes de justicia social, democracia participativa, lucha contra la corrupción, y respeto por los derechos humanos. ¡Vaya contradicción! Pero fue tan habilidosamente mercadeada, y también tan caudalosamente financiada por la bonanza petrolera del siglo XXI, que una gran parte de esa misma nación se sintió identificada con ella. Sobre todo en la persona de su agente principal, luego sucedido por el señor Maduro. Tan es así, que en medio de la mega-crisis que tiene al país en la lona, una porción minoritaria pero significativa de la población todavía se siente representada en la hegemonía.
Enferma como está, o más precisamente, gravemente enferma como está, Venezuela no tiene posibilidad alguna de ofrecerle un futuro humano y digno a su gente. La realidad del presente en su dimensión económica, social y política es suficiente evidencia al respecto. Jesús “Chúo” Torrealba, Secretario Ejecutivo de la Mud, se refiere al régimen como precario y tóxico. Acaso más claro lo segundo que lo primero, razón de más para arreciar la lucha constitucional a fin de superar la hegemonía.
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