Por: Angélica Villamizar…
La reciente jornada electoral en nuestra universidad ha sido, más que un mero trámite administrativo, un reflejo nítido de las severas limitaciones que atraviesa la institución. Lejos de ser un proceso óptimo, el desarrollo de los comicios se caracterizó por una austeridad extrema que obliga a una reflexión profunda sobre la priorización de recursos en un contexto de crisis.
Un análisis detallado de los insumos utilizados ofrece una perspectiva elocuente. Según el periodista Leonardo León, quien estuvo cubriendo la jornada, para todas las mesas electorales se dispuso de únicamente 116 lapiceros y 58 lápices de grafito. Si bien estos números pueden ser técnicamente suficientes, ilustran un cálculo de recursos al límite, donde cualquier imprevisto podría haber comprometido la fluidez del acto.
La situación se replica en el ámbito tecnológico y logístico. La dotación de solo seis cartuchos de tóner para la totalidad de las impresoras resultó ser insuficiente, llegando a dejar a una facultad completa sin este recurso esencial. Asimismo, la falta de materiales básicos como marcadores, ligas o cinta de embalar fue suplida por la buena voluntad de los miembros de mesa, quienes en varios casos tuvieron que recurrir a sus propios materiales para cumplir con su función.
Este escenario no se puede atribuir a una simple falta de planificación, sino que parece ser la consecuencia directa de las restricciones presupuestarias que afectan a toda la universidad. El hecho de que la comunidad—estudiantes, docentes y personal administrativo—haya contribuido con elementos como café o azúcar, si bien demuestra un admirable sentido de pertenencia y solidaridad, también subraya que la institución no pudo garantizar las condiciones mínimas de confort para quienes dedicaron su día a velar por la democracia universitaria.
Lejos de cualquier intención de menospreciar el esfuerzo realizado, se busca poner de manifiesto una realidad ineludible, la crisis económica también se filtra en los espacios de participación y gobierno universitario. La falta de recursos no solo es un inconveniente logístico; es un factor que puede afectar la percepción de seriedad y la transparencia del proceso.
Por ello, este episodio debe servir como un llamado a la comunidad en su conjunto para reevaluar cómo estamos financiando y priorizando nuestros procesos democráticos. Garantizar elecciones con la dotación necesaria no es un lujo, sino una inversión fundamental en la legitimidad y el buen funcionamiento de nuestra Casa de Estudios.
30-10-2025 (152-2025)
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