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martes, mayo 12, 2026

Las Glorias Patrias del Retén Policial

Por: Francisco Ferreira de Abreu…

A mitad de semana pasada funcionarios de la Policía de Mérida han acordonado las vías de acceso en la manzana donde se encuentra el Retén Policial. La razón: al parecer por una situación irregular que se presentó con los presos, quienes, se afirma, hicieron estallar una granada en el recinto policial con el lamentable saldo de unos funcionarios heridos. De ello, se ha tenido conocimiento de forma extraoficial, entre otras razones, por la aglomeración de familiares de los presos a quienes se les mantenía a distancia del Retén.

En este sentido, lo ocurrido no es más que una pequeña muestra de las innumerables situaciones que se vienen dando en el citado centro de reclusión. La primera de ellas es la corrupción que ha posibilitado el ingreso de la granada que se dice haber estallado. Un dato no menos importante, y a tener en cuenta, sobre manera en lo que respecta a la recién creada Policía Anticorrupción.

Sin embargo, el asunto no queda allí, en tanto que la explosión de la granada apenas constituye una chispa de la bomba de tiempo en la que se ha convertido el Retén Policial. El único chispazo del cual hemos podido tener noticia a pesar del hermetismo institucional.

Y es que a lo interno del Retén Policial, de lo que no se habla y no se dice nada –lo que sólo saben los maltratados familiares de los reclusos-, es de las mutilaciones que se infligen a la dignidad de éstos y aquéllos. Vale decir, sobre las granadas que estallan a diario y en silencio ante la mirada omisiva de la sociedad y de los funcionarios que han de intervenir para conjurar la corrupción policial, además de velar por las condiciones mínimas de vida y de seguridad en el centro de reclusión.

No se informa ni se toma medida alguna en cuanto a la cantidad de personas que están detenidas, en un aproximado de 350, cuando la capacidad del Retén es para 70. Tampoco ocurre lo propio con la falta de condiciones mínimas de vida, en el entendido de que para las 350 personas apenas existe un sanitario que funciona, así como por el hecho de que la estructura del recinto se encuentra deteriorada y el sistema de aguas negras colapsa con la lluvia. Se oculta, que dado el mencionado hacinamiento, los reclusos duermen casi de pie o en el piso, a pesar de las aguas negras. No se tiene noticia del recluso que murió hace unos meses por una gangrena, en razón de la negligencia de los funcionarios que nunca lo trasladaron al hospital, al igual que no se conoce la situación de la cantidad de presos que padecen enfermedades crónicas (diabetes, hepatitis, hiv) y de las precarias condiciones de higiene, salud y desatención a la que son sometidos, muy a pesar de existir un informe de INPSASEL que recomienda el cierre del Retén en tanto dichas condiciones ponen en riesgo a los funcionarios policiales. También se silencia las violaciones sistemáticas en las que incurre el grupo anti-motín de la Policía, en el uso desmedido, y en oportunidades injustificado, cuando lanzan bombas lacrimógenas y perdigones a los reclusos.

Así las cosas, nuevamente estamos ante una situación que nos acerca a la verdadera dimensión social e institucional de los centros de reclusión y, lo que es más, de los derechos de los reclusos que los debilitados familiares no pueden defender ni reclamar, porque se les repliega con bombas lacrimógenas y con el miedo de sufrir represalias en propia persona o en la del familiar detenido.

La social, en cuanto la sociedad no se interesa por los presos al entender que están pagando algo justo, e institucional, en tanto que el Ministerio Público, la Defensoría del Pueblo, los Jueces Penales, el Ejecutivo Regional y Municipal, nada hacen para cambiar el estado de cosas del Retén Policial y, con ello, promover y exigir unas condiciones de vida más dignas para los presos, quienes por cierto, en su mayoría, son detenidos preventivos y, por consiguiente, presuntos inocentes hasta que se pruebe su culpabilidad en el proceso.

Como se pone de manifiesto, tal y como me lo indicaba un compañero de ejercicio profesional, las Glorias del Retén no son tan Patrias. Es verdad, apenas alcanzan para preocuparnos de los policías heridos por la granada, pero no por la constante violación de los derechos humanos de los presos y sus desvalidos familiares.

Mientras tanto, algunos miramos al otro lado y unos cuantos hacen cola en el Bicentenario y el Rodeoplaza.

abreuferreir@gmail.com

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