Por: Eleazar Ontiveros Paolini…
Laudato Sí (Alabado seas, en latín) es el título de la encíclica sobre el calentamiento global que produjo el Papa Francisco. Ante todo, es bueno recordar que una encíclica es una carta solemne que el Papa dirige a los obispos y fieles católicos adoctrinando en cuestiones de fe o de costumbres. Este importante documento, dirigido con carácter ecuménico a todos los ciudadanos del mundo, sin distinciones de ninguna especie, incluyendo las religiosas, fue analizado por Monseñor Baltazar Porras en la Tertulia del martes 30 de junio, realizada en los salones de la cámara de Comercio, dándonos a conocer lo fundamental del mismo. Básicamente, aunque algunos traten de tergiversarlo, trasmite a los ciudadanos del mundo las causas que dependiendo del hombre, pues las hay naturales, son determinantes en cuanto al calentamiento global y, con base a ello, la variadas acciones que se pueden tomar para neutralizarlo o por lo menos para minimizar sus efectos, sobresaliendo la disposición política de los gobiernos para tomar medidas científicamente comprobadas.
Se nos dijo que si bien hay factores que por efecto de la dinámica productiva son difíciles de controlar y no se diga de eliminar, tales como los gases de combustibles fósiles, el CO2 entre ellos, emitidos por autos, fábricas, y producción de electricidad; el metano que liberan los vertederos y las actividades agrícolas; el óxido nitroso de los fertilizantes y gases usados para refrigeración y procesos industriales, si hay una causa controlable, cuya responsabilidad recae en los Gobiernos: la deforestación. Esta merma la producción de agua y destruye la cubierta arbórea y la sombra que de ella se deriva, con lo que se disminuye la humedad del suelo, necesaria para limitar la penetración de la luz solar a la tierra.
Detengámonos en este problema. Hay mecanismo para evitar la deforestación, si es que el interés nacional se pone por sobre lo demás. Los datos son preocupantes. En Venezuela de desforestan 288.000 hectáreas al año, lo que ha implicado una disminución del 12% de los bosques en los últimos 10 años; los recursos humanos dispuestos para el cuidado de los bosques son ridículos: 0.17 personas por cada 100.000 hectáreas, es decir, 1 por cada 600.000. Sin embargo, hemos oído en alguna oportunidad que el control del calentamiento sólo es posible en socialismo y se ha hablado de un plan nacional (¿…?) sin que se le vea el queso a la tostada.
Creemos que las advertencias hechas por el Papa, más allá de cualquier ideología, religión o latitud donde se viva, deben ser tomadas en cuenta. Es categórico el hecho de que de seguir el calentamiento sin reparos satisfactorios, en el 2050 el ártico podría derretirse, lo que provocaría un desastre de enormes magnitudes. En 40 años la temperatura subirá de 1.4 a 3 grados, si los gases siguen sin control reteniendo la energía que el suelo emite al haber sido calentado por la radiación (efecto invernadero)…La advertencia es categórica: ¡si el calentamiento llegar a 7 grados centígrados, la vida sería imposible en la tierra!
Hay que leer la encíclica para poder conocer con propiedad el problema y definir las responsabilidades de aquellos que por intereses de otro tipo, ignorancia o displicencia, permiten que todo curse sin ningún tipo de contención, aun cuando haya formas de hacerlo.


