Por: Angélica Villamizar…
Hasta este momento el proceso de vacunación en Mérida aún no se puede catalogar como masivo. Todavía hay muchas personas que no han sido inmunizadas contra el Covid-19.
Más aún, las personas que recibieron una primera dosis de la vacuna Sputnik –V, la mayoría de la tercera edad, quienes son del grupo de los más vulnerables de la población, llevan más de dos meses esperando su segunda dosis, cuando les correspondía, fueron informados en los centros de vacunación que podían esperar con confianza hasta noventa días para que se la aplicaran, y hasta el día de hoy no ha sido posible.
Esta decisión la tomaron las autoridades bajo el argumento de lo informado por el Instituto Gamaleya, creador de la vacuna, que ésta tendría efecto hasta los noventas días continuos de aplicada la primera dosis.
Los ciudadanos algunos incrédulos, otros preocupados por saber las verdaderas razones de esta decisión, esperan con ansias la tan esperada segunda dosis.
Por otro lado, el Estado no informa la cantidad de dosis que han aplicado realmente, ni cuántas están disponibles para la población. No se cumplió con lo dispuesto por la OMS, que primero se debería cubrir a las personas que entren dentro del grupo más vulnerable, por el contrario, se ve en los centros de vacunación, a personas jóvenes, que si bien también tienen derecho de ser inmunizados, no entran dentro de este grupo prioritario.
Ahora viene lo más preocupante de la situación, el gobierno hace el llamado al reinicio de actividades escolares, cuando todavía es muy bajo el porcentaje de vacunados en el país, y los centros de salud no cuentan con insumos ni equipo médico para atender a pacientes que presenten síntomas de haber contraído esta enfermedad que ha cobrado muchas vidas en todo el mundo.
Es muy difícil que los niños cumplan con las medidas de bioseguridad sugeridas para el contagio del Covid-19, entonces no serviría de nada que los adultos que conviven con ellos se cuiden, si por otro lado, los niños, que por cierto, pueden ser asintomáticos y portar el virus lo que desencadenaría el contagio de sus familiares más cercanos.
Por esta razón, los padres y representantes no sienten que se garantice el derecho a la salud, cuando se toman medidas como éstas, a pesar de que se prometa una vacunación para niños y personal que trabajen en estas instituciones educativas.
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09-09-2021 (59)



