
Julio es un mes importante porque nos recuerda una serie de efemérides que han marcado pauta en la vida de los venezolanos. El 5 de julio de 1811, por ejemplo, se constituye como la fecha de nacimiento de la Venezuela soberana y con deseos de libertad, materializados en la Firma del Acta de la Independencia. Cada día 16 de julio el mundo católico celebra la aparición de la Virgen del Carmen y nosotros somos fieles devotos a ella. Igualmente los niños y niñas, también son homenajeados; así que julio, se las trae en eventos para festejar. Sin embargo, en este tiempo no hay mucho qué celebrar porque los problemas continúan agudizándose de forma alarmante y seguimos sin encontrar salidas a las dificultades a las que estamos sometidos.
Aquella cifras que se reflejaban en la Encuesta Nacional de Condiciones de Vida (Encovi), desarrollada por la Universidad Católica Andrés Bello, (2019-2020) cuyos resultados eran dramáticos “el 96,3% de los hogares viven en pobreza de ingresos y la tendencia de deterioro de la alimentación continúa, con solo 3% de ellos escapando de la inseguridad alimentaria”, estamos seguros que en este 2021 son más acentuadas.
La gente tiene dudas e incertidumbre y se preguntan ¿quién o quiénes resolverán los problemas que nos agobian?: la falla de todos los servicios públicos, la escasez de gasolina, la hiperinflación que devora el poco dinero que representan los míseros sueldos que devengan la mayoría de los trabajadores. El altísimo costo de cualquier producto de la cesta básica, de las medicinas, de la ropa y el calzado, por solamente nombrar algunas cosas, en fin es una “crisis que borra nociones de clases sociales y avanza aceleradamente”. No obstante, hay quienes tienen mucho poder económico, demasiados privilegios y la corrupción a todos los niveles se torna cada vez más abusiva.
En julio, lamentablemente, Mérida continúa ocupando el primer lugar en el ranking de contagios por coronavirus. Lo que se traduce en que una parte de la población hace caso omiso de las múltiples campañas de prevención sobre la peligrosa enfermedad. La pandemia continúa cobrando vidas, enlutando familias, causando sufrimientos inauditos a quienes se contagian y a quienes los deben atender. Pero, por muy insólito que parezca, las llamadas “corona fiestas” están en su apogeo, sobre todo los fines de semana, cuando lo participantes se olvidan de que pueden infectarse e, infectar a otros que irán a parar a un centro de salud que está abarrotado y cuyo personal hace esfuerzos titánicos por intentar alejarlos de la muerte y sacarlos del peligro.
Afortunadamente, con algunos tropiezos, y confrontaciones intestinas, la vacunación en el país está avanzando, pero no podemos hablar de porcentajes porque no los hay. Solamente sabemos que a fulanito ya lo vacunaron, que a zutanito le toca vacunarse mañana, le llegó el mensaje a su celular, y perengano se fue para Colombia a inyectarse allá, porque hay más orden, te dan una charla y te colocan la vacuna Pfizer. Por el bien de Venezuela hacemos votos para que la población venezolana sea vacunada con celeridad y se logre el esquema completo para alcanzar la protección necesaria, pero siempre teniendo en cuenta que la mascarilla, debe ser parte del atuendo personal, aun cuando ya haya recibido sus dos dosis.
Es importante reconocer la mística y la dedicación con la cual está trabajando el personal encargado de la vacunación, y: “hasta los guardias se portan amablemente”, comentó una señora que salía muy contenta, después de haber sido vacunada.
Son tantos y tan complejos los laberintos de este país deshilachado que se necesitaría el concurso de todas las voluntades, no importa el color que ellas tengan, porque simple y llanamente así no podemos seguir. Pero…qué difícil es poner de acuerdo a los militantes de las diversas toldas políticas, qué difícil es que prevalezca el bien nacional por encima de los egoísmos y deseos de poder personales.
Mientras todo esto sucede la naturaleza en Mérida sigue exhibiendo su majestuosidad. Mañanas luminosas con soles radiantes, tardes y noches de tormenta. Los jardines y campos agradecen la lluvia y muestran una explosión de flores multicolores cuya presencia alegra el espíritu.
Ojalá julio nos trajera una versión moderna de la firma del Acta de la Independencia, donde se diera la sana alternabilidad de poderes y que, como estandarte se impusiera el respeto a la dignidad de cada ciudadano y sobre todo a la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela.
Redacción. C.C
03-07-2021


