¿Llegó la era de Terminator?

 Por: Rocío Márquez…

¿Recuerdan Terminator? En aquella película de 1984, los seres humanos crean Skynet, un sistema informático de defensa, algo parecido a lo que hoy llamaríamos una inteligencia artificial.

En el futuro de la película, Skynet adquiere conciencia propia y domina el mundo tras causar un apocalipsis nuclear. Los humanos sobrevivientes forman una resistencia liderada por John Connor, quien está a punto de ganar la guerra contra las máquinas. Así que Skynet envía a través del tiempo a un Terminator. Su objetivo es asesinar a Sarah Connor, la madre de John, para borrar la existencia del líder rebelde antes de que nazca. Y así comienza una intensa y terrorífica persecución.

¿Pura ciencia ficción?

Era ciencia ficción, y, por supuesto, sigue siéndolo. Pero más de cuarenta años después, ¿algo de aquella historia les resulta familiar?

Veamos. Algunos de quienes desarrollan los sistemas de inteligencia artificial más avanzados son también quienes advierten sobre los riesgos que podrían representar y reclaman límites para su desarrollo. Anuncian que la IA puede acabar con los seres humanos.

¿Debemos tomarlos en serio?

Claro que no deberíamos subestimar esas advertencias. Los riesgos de la inteligencia artificial existen y algunos ya forman parte de nuestro presente. Desinformación, sesgos, pérdida de privacidad, desaparición de puestos de trabajo que antes hacían los humanos y que ahora hacen las máquinas. Por mencionar unos pocos. Y a ellos se suma un temor más lejano: que sistemas mucho más avanzados lleguen a escapar del control humano y se vuelvan contra la humanidad.

Pero hay otra cuestión. Algunas de las mismas compañías que desarrollan los modelos de inteligencia artificial más avanzados no solo reclaman regulación, sino que presentan propuestas, marcos de seguridad y recomendaciones sobre cómo debería llevarse a cabo.

Es lógico que participen en esa conversación. Después de todo, conocen una tecnología extraordinariamente compleja desde dentro. Sin embargo, también son quienes tienen intereses económicos en su desarrollo.

Justamente aquí aparece una pregunta interesante: ¿Hasta dónde debería llegar la influencia de los creadores de la IA en la conversación sobre las reglas que deberán limitarla?

Porque regular una tecnología no consiste solamente en comprender cómo funciona. Significa decidir qué estamos dispuestos a permitir, qué riesgos consideramos aceptables y quién asume la responsabilidad cuando algo sale mal. Esas son decisiones que afectan a toda la sociedad.

Entonces, ¿quién debería decidir?

Las empresas tecnológicas poseen conocimientos que los gobiernos necesitan para elaborar normas eficaces. No obstante, también tienen intereses económicos en el desarrollo de aquello que deberá ser regulado. De ahí que escuchar a sus creadores sea necesario, pero tal vez no es suficiente.

En Terminator, los seres humanos intentaron poner límites cuando ya era demasiado tarde. Nuestra realidad está muy lejos de aquella ficción, y precisamente por eso todavía estamos a tiempo de discutirlos. Pero, ¿quién debería decidir hasta dónde queremos dejar llegar a la Inteligencia Artificial?

*Comunicadora social. Doctora en Ciencias Humanas. Profesora de la Universidad de Los Andes, Táchira.

22-09-2026

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