Y típico que cuando crees que estás en el cresta de la ola, algo pasa. La noticia, aquella que parece imparable, una máquina tragamonedas que, literal, pareciera tragarse tus monedas amenazando ese capital celosa y tesoneramente acumulado, apaga la llamita de la vela.
Tal como la brisa intensa apaga luces de cera, pero que luego de pasar, esa misma vela puede ser encendida nuevamente, así mismo existen una y otra oportunidades para darle claridad al camino.
La cosa consiste en no almacenar pensamientos negativos, tan fáciles de conseguir por la mente errante, como si se tratara de una carrera para ganar más y más estados anímicos deplorables que acaban solo en alteraciones de salud física y mental.
De lo bueno poco, reza un dicho, yo diría que mucho, de lo bueno mucho.
Enfócate en sumar todo lo bueno que haya en ti y en tu entorno más cercano, hay siempre más de lo bueno si sabemos mirar, con solo respirar profundamente y centrarnos en el tiempo y espacio que justo en ese momento estamos viviendo.
En un grupo de WhatsApp, en un lugar donde con frecuencia escasean los servicios básicos como agua, electricidad y comunicaciones, pero donde además hace calor, la gente padece las consecuencias de esa realidad y es fácil caer en desesperación, en efecto, los comentarios en el grupo sobre el tema expresaban rabia, angustia, desesperanza, y vaya que parecía un eslabón a través del cual transitaba energía pesada que iba conectando con otro y otro eslabón de la cadena, hasta que alguien habló y dijo, está lloviendo, ¡abran los tanques!
¡Eureka! Allí está ese otro pensamiento con invitación seguida a la acción que genera la búsqueda parcial de una posible solución al problema, y de seguro, a otro pensamiento positivo.
Yo diría que es como una especie de pereza mental, dada la comodidad de lo automatizado, pero es que ese cerebro produce solito, esa cantidad de preocupaciones, y si seguimos alimentándolas desencadenaremos más y más, de lo malo. ¿Y si lo frenamos un poco y tomamos el control y lo ponemos a andar en otra dirección?
Agarra ese toro por los cachos y dile adónde seguir, toma tú la dirección, aquello de “no te dejes llevar” por la rabia, por el dolor, por la desesperación, por la desesperanza, aquí cobra fuerza,¿eres marioneta o titiritero?
Está bien, sé que no es tan fácil decidir respirar y centrarnos y conseguir mejores opciones, pero es posible. Ya viste; decidir es la clave y luego a la acción.
En ese mismo grupo de WhatsApp les decía un poco todo esto que he escrito y la respuesta era de convicción de hacerlo, pero no en ese momento “porque había gente cerca, mirando…y ¡qué pena!”, pero qué cosa más rica que respirar y qué importa si te ven, es que no estoy hablando de meditar y de mudras, que es la posición que se realiza con los dedos de las manos, para abrir o cerrar circuitos de energía, solo estoy hablando de: respirar.
En el caso de la desmedida y desenfrenada escalinata de precios altos que en Venezuela sus habitantes tienen que enfrentar semana a semana, yo me he dado a la tarea de enfocarme en producir, más no en esa otra realidad oscura. Darle palabra, fuerza, tiempo y energía al malestar que produce ver cada vez un precio más y más alto, es cederle mucha acción cerebral a algo que no está en nuestras manos, que escapa de nuestro control, es cederle palabra, fuerza, tiempo y energía a ese manantial de podredumbre, lo que sí está bajo nuestra responsabilidad directa, y ni siquiera de la organización que nos tiene contratados, es producir.
Enfócate en producir, no te enfoques en los gastos por ejemplo, suma, suma y suma todo lo bueno, y no solo estoy hablando de dinero, sino de producción de tiempo para el esparcimiento, para compartir en familia, producción de buenas ideas, producción de acciones efectivas, producción de energías positivas, producción de alegría, de amor, de felicidad, y producción de dinero también.
Haz ejercicio, cómete un dulce, pinta un mandala, envíale un mensaje de agradecimiento a quien te regaló la primera sonrisa del día, ¡qué sé yo! Pon a trabajar el cerebro a tu favor, ponle carácter y haz que vaya en la dirección que tú quieres.
Al final, lo bueno es lo que tú decides que sea, ni siquiera lo bueno es eso que te enseñaron que era bueno, a menos que lo asumas a consciencia, pero ese es otro tema que seguro estaremos compartiendo; por ahora, respira y enfócate en maravillas, gracias y bondades, enfócate en producir lo bueno. ¿Eres tú quien maneja los hilos o eres tú la marioneta de tu vida?.
Por: Salomé Higuera-Morales.
@salomehiguera




