Lo difícil de ser niño

Por: Rosalba Castillo…

Es difícil ser niños hoy, cuando nos hemos olvidado de nosotros, cuando nos estamos deshumanizando cada día más. Ser chico en un mundo de adultos estresados y en ocasiones inconscientes, resulta complejo. Los grandes héroes de esta generación y de otras, siguen siendo estos pequeños, los que deben enfrentar las consecuencias del maltrato de quienes se suponen deberían protegerlos. Un niño es el adulto del mañana, mientras llega a serlo, muchos de ellos no reciben la atención ni el afecto que requieren, para constituirse en una persona adulta feliz y estable. Actualmente, vemos a los pequeños en las calles y en sus hogares, desprotegidos. Las organizaciones dedicadas a su apoyo claman incesantemente, por la educación, la alimentación, la salud, pero por sobre todo por el amor de la humanidad hacia ellos. Es hora de volver al corazón y hacer de los seres humano más personas.

Nuestra sociedad desde hace tiempo, no es reconocida por ser protectora de niños.  Es igualmente maltratado aquel niño abandonado por los padres, como el que recibe violencia intrafamiliar, aquel excluido en su escuela o por sus gobernantes. La violencia infantil incluye el maltrato físico, psíquico, el abuso sexual, el maltrato médico y el abandono. Cualquier tipo de violencia es un problema que afecta la sociedad, causando un impacto devastador en los más pequeños y adolescentes no solo en la niñez, sino para toda la vida. Muchos de estos pequeños, víctimas de violencia, no logran superar de adultos, las secuelas de las situaciones vividas.

Los niños están hechos de polvo de estrellas. Si los dañamos, algunos pasaran a formar parte de los consumidores de drogas ilícitas, presentan deserción o conflictos   escolares, así como   problemas de tipo psicosocial que afectan sus relaciones interpersonales y de identidad. De igual, manera, podrán llegar a ser maltratadores en el futuro. Las consecuencias de esta violencia pueden llegar a ralentizar el desarrollo   económico y social de un   país. Es necesario prevenir la práctica social malsana de este tipo de conductas a partir de una prevención multisectorial.

El maltrato infantil es un problema de orden mundial. Una cuarta parte de los adultos dicen haber sido violentados durante su infancia. Sin embargo, los gobiernos   no terminan de diseñar programas, de salud pública, donde se unifiquen los criterios para detectar y manejar la problemática, pero, sobre todo, para prevenirla. Se trata ir más allá de cruzadas publicitarias, de la creación de legislaciones que solo se queden en el papel o en las redes sociales.  El abuso no es un accidente. Es una conducta aprendida. Es una actitud reforzada por elementos externos. Es un acto de violencia, colocar en   manos de un menor un dispositivo electrónico, sin ningún tipo de control, para mantenerlos calmados. así como también lo son, las palabras de burla, discriminación, el abandono, la pobreza, la desnutrición, la indiferencia, los golpes y la muerte.

Los niños deben ser niños. Recuperar su frescura, su ingenuidad, su imaginación, elementos que les ofrecerán   fortalezas para enfrentar su vida de adultos. Los niños deben ser niños. Ellos poseen ese carácter vulnerable que hace que requieran protección y sobre todo afecto. La Convención de los Derechos del Niño, les reconoce sus derechos a la vida, identidad, educación y protección. Si bien es imposible controlar el acceso a la tecnología, los padres deben vigilar el contenido y el tiempo que les dedican. Manejar herramientas e información les ayudará a ser más independientes y cercanos al conocimiento también les mantendrá cada vez más aislados de su mundo. Saltan de una aplicación a otra, dejándolos limitados de escalar entre las piedras y de correr a los brazos de sus   familiares y amigos. Los padres   deben estar presentes en la vida de los pequeños, rodearlos de afecto, confianza, comprensión y ejemplos para sus vidas.

Desde la aparición de los dispositivos electrónicos se les ha colocado ante un mundo de posibilidades. Están a un clic de la información, pero también de las amenazas. Antes la televisión eran sus niñeras ahora son sus equipos quienes los atrapan desde el despertar, manteniéndolos aislados, en silencio, sedentarios, estresados, alimentados   de manera precaria. Ese contenido virtual disfrazado de juegos les genera la dopamina que les crea adicción, al igual que a los adultos, les produce el alcohol, el tabaco y las drogas. Con las redes sociales están más expuestos a contenidos inapropiados y por ende al peligro. Estamos a tiempo de buscar soluciones y rescatarlos a través del contacto y del amor.

10-12-2022

rosaltillo@yahoo.com