Por: Fernando Luis Egaña…
El tema está calando en la opinión de la calle. Y de manera más bien natural porque la oposición política aún no lo enarbola como bandera unitaria. Tampoco lo descarta, pero se percibe que se necesita más decisión al respecto. No obstante, la gente se lo plantea como una salida lógica ante la enorme crisis que padece el país.
Una voz tan razonable y seria como el padre Luis Ugalde lo acaba de escribir con todas sus letras: “lo más sensato parece ser la pronta renuncia de Maduro –voluntaria o inducida”… Lo sensato es lo prudente, lo cuerdo, lo de buen juicio. Y la renuncia de Maduro es un camino plenamente constitucional para afrontar la mega-crisis. Tan es así, que ya el propio Maduro, y muchos de sus colaboradores, se apresuran a declarar que nada de renuncia. Si lo hacen es porque saben que el asunto está cuajando entre los venezolanos.
Se podría afirmar que hay un consenso en formación. Y por ello es necesario que se escuchen más apoyos a la renuncia, entre los voceros y representantes de la población. En particular en el dominio de la lucha social y política. La tarea es urgente y también exigente, porque si en algo está funcionando la censura y la autocensura de los medios de comunicación, es en la solicitud de la renuncia de Maduro.
En algunos ámbitos del oficialismo se considera el tema de manera abierta. Incluso se ha comentado con insistencia que connotados personeros de esa parcialidad se lo han planteado directamente a Maduro. La razonabilidad de ello no es difícil de entender: el continuismo de Maduro seguirá erosionando el “lecho rocoso” del chavismo, hasta que ya no quede mucho lecho rocoso que erosionar.
Pero lo verdaderamente importante es detener el proceso destructivo del país. Y ello pasa por abrir una nueva etapa, y ello significa, desde luego, el cese del desgobierno de Maduro. Variadas son las vías que la Constitución consagra o contiene. Pero la más rápida y la menos complicada sería la renuncia, siempre y cuando exista un intenso movimiento de presión popular. Por todo lo anterior, es que la renuncia de Maduro es lo sensato. Incluso podría ser lo único sensato que se pueda esperar de él. Renuncia voluntaria o inducida, como bien lo sostiene Luis Ugalde.


