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jueves, enero 22, 2026

Los bueyes detrás de la carreta

Por: Fernando Luis Egaña

Las explicaciones del oficialismo sobre los desmanes gubernativos y sus consecuencias, suelen rendirle tributo a la sinrazón, al absurdo, a la corrosión de la lógica. Son explicaciones que atentan contra el sentido común porque ponen a los bueyes detrás de la carreta. Y se ofrecen y reiteran como si se tratara de verdades absolutas y con agresivo desprecio a la inteligencia de las personas.

La más reciente tiene que ver con la más reciente masacre de la cárcel de Sabaneta, la enésima del reinado penitenciario de Iris Varela, y acaso la última de esa macabra galera, porque la ministra decidió cerrarla de sopetón, sin alternativas ni consideraciones técnicas, ni nada que tenga atisbo de políticas públicas… como si la venta del sofá fuera el remedio para el adulterio.

Cerca de veinte muertos fue el resultado de la masacre, y los voceros regionales de la satrapía no se les ha ocurrido otra cosa que proclamar que la clausura de Sabaneta es un regalo histórico para Maracaibo, como si la crisis carcelaria hubiera quedado atrás y todos felices y contentos con lo que pasó. Y como si todo fuera una supuesta evidencia de la transformación humanista que lleva adelante la muy polémica funcionaria.

Una situación surrealista, porque nadie sabe cuál será el destino definitivo de los 3.424 presos desalojados, nadie sabe cual fue el toma y daca con los pranes, nadie sabe qué se hará para prevenir que ocurra otra masacre pasado mañana, y nadie sabe si en verdad la Cárcel Nacional de Maracaibo se mantendrá cerrada. En el desgobierno nadie sabe nada porque no hay nada sustancial que saber: no hay política penitenciaria sólo carreras de ambulancia o de masacre.

Y en medio del sofoco, la ministra Valera anuncia que se construirá la «penitenciaria de Occidente», y desde luego eso tiene una credibilidad parecida a las declaraciones del diputado Ricardo Sanguino sobre la inexistencia de algún tipo de crisis económica en la patria venezolana. Todo es una componenda seudo-mediática para tratar de acomodar la realidad al discurso, o más bien a las consignas de propaganda demagógica. Y mientras tanto esa misma realidad, abandonada para lo bueno y manipulada para lo peor, se deteriora cada vez más y en todas sus más variadas dimensiones.

Lo que no significa que algunas de las explicaciones oficialistas carezcan de capacidad persuasiva, en especial cuando se manufacturan con habilidad y pegada. No es el caso de Varela o Sanguino o Maduro, pero en importante medida sí lo fue del jefe de ellos. De hecho, de eso todavía viven, al menos en parte.

Llevan casi 15 años colocando los bueyes detrás de la carreta. Y Venezuela convertida en una carreta desvencijada a pesar de haber cargado billones de dólares. Y los venezolanos tratados como bueyes o como burros, arreados a discreción mientras la jefatura se hincha de fortunas mal habidas.

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