Los conflictos bélicos para manipular mercados

Por: Germán Rodríguez Bustamante…

La manipulación del mercado es la acción de inflar o desinflar artificialmente el precio de un valor o influir de otro modo en el comportamiento del mercado para beneficio personal. La manipulación es ilegal en la mayoría de los casos, pero puede ser difícil de detectar para los reguladores y otras autoridades, tal como ha ocurrido en muchos casos. La tensión entre Rusia y Ucrania parece haber alcanzado un punto de no retorno. En este marco, comienzan los cálculos sobre los costos económicos del conflicto. Las consecuencias se pueden producir en tiempos con diferentes víctimas. Los mercados financieros en primer lugar, el precio de las materias primas al contado y sus derivados después, producto del impacto de las sanciones y en tercer tiempo conformadas por tendencias estructurales, de largo plazo, que puede llevar a un gasto mayor en defensa y posiblemente la revisión de convenios de globalización.

Obviamente y fundamental aparte de los efectos económicos, quedarán las víctimas humanas inocentes, quienes serán arrasadas por la confrontación sin tener nada que ver en la mismo. Desafortunadamente la diplomacia mojigata servirá únicamente para la cuantificación de los mártires, antes de tomar medidas para evitarlos. Estas acciones temerarias cometidas, son evaluadas con anticipación, pretender desconocer las pérdidas de vidas humanas, por razones estrictamente geopolíticas, es un crimen de lesa humanidad, que debería tener un castigo ejemplar de parte de la comunidad internacional en su totalidad.

Quienes disponían de información privilegiada, referida está, a la hora y lugar de la avanzada guerrera, sabían las reacciones de los mercados, asumiendo posiciones financieras ventajosas para obtener suculentas ganancias, amasadas sobre el jugo carmesí de las victimas humanas. Posiciones que los protegerá de los efectos de las sanciones de la Unión Europea y Estados Unidos. En otras palabras, una cosa son las consecuencias sobre Rusia como nación y su pueblo y otra cosa distintita son las que tendrán que asumir la Nomenklatura. Cálculos desquiciados realizados por estos operadores económicos que poco le interesa, el sufrimiento de la población, tanto rusa como ucraniana, sobre todo por lo vivido en estos años de pandemia, y más aún en este pequeño valle de estabilización de los contagios.

El conflicto ha creado una importante volatilidad en los mercados, ya que los inversores están teniendo en cuenta la incertidumbre de una importante prima de riesgo geopolítico. La inflación se ha disparado en el petróleo y las materias primas, ya que Rusia es un actor clave en algunos mercados. Los mercados financieros están reaccionando con descensos de las cotizaciones bursátiles, subidas del precio del crudo, descenso del rublo ruso, fortalecimiento del dólar estadounidense y aumento del precio de los bonos de Estado sensibles al crédito.
En otras palabras, las primas de riesgo por las tensiones geopolíticas y los riesgos económicos y de inflación han aumentado. No parece haber una solución rápida a la vista. Las sanciones de Occidente serán utilices a largo plazo, pero es poco probable que sustituyan a la diplomacia a corto plazo. Por lo tanto, es probable que la incertidumbre sobre la evolución de la situación siga siendo elevada. En consecuencia, quienes asumieron posiciones ventajosas, por conocimiento de la hora cero, tienen suficiente tiempo para tapar las huellas de su fechoría.

La evolución de las bolsas durante conflictos militares pasados sugiere que estos suelen ser escenarios bajistas de corta duración y pocos meses después, las bolsas tienden a recuperarse con fuerza, siendo mayores las caídas el mes anterior al inicio del conflicto que el primer mes desde su inicio. El razonamiento es que los mercados pueden caer rápida y agresivamente, pero por lo general se recuperan con relativa rapidez cuando la crisis disminuye. Sin embargo, el riesgo macroeconómico de una mayor inflación energética es una amenaza muy real.

Los mercados globales por lo general se debilitan a medida que se aproximan las guerras, se fortalecen mucho antes de que estas terminen y tristemente reaccionan ante las calamidades de la humanidad con asombrosa indiferencia. No se sabe con exactitud hacia dónde podría encaminarse el conflicto, pero sí cuáles podrían ser las implicaciones a corto plazo para el mercado. Las consecuencias para los mercados en el futuro cercano son relativamente sencillas, los precios de los energéticos seguirán subiendo y las acciones seguirán cayendo. Pero no todas caerán, los precios del gas y del petróleo al alza han impulsado al sector energético que forma parte del índice S&P 500, el de mejor desempeño este año.

Aunque es común que, en medio de la revuelta global, caigan las acciones, los bonos del Tesoro de Estados Unidos tienden a fortalecerse cuando los inversionistas buscan refugio y hacen subir sus precios. Los precios y los rendimientos de los bonos se mueven en dirección contraria y, debido a que las tasas de interés están al alza, los bonos del Tesoro han disminuido su valor este año. Pero en caso de una caída considerable de las acciones, casi siempre amortiguan los efectos a corto plazo en las carteras que los incluyen. En resumen, hay actores económicos que sacaran provecho financiero del conflicto, algunos inversores corporativos, aprovecharon la jugada bélica para maximizar sus utilidades y acrecentar sus patrimonios. Todos escondidos en portafolios de inversión colectivos. Mientras los terrenos de guerra muestran otros rendimientos, la destrucción y la muerte es difícil de esconder. Los conflictos bélicos utilizados por actores privilegiados de información, para obtener jugosas ganancias.    

gguillermorb@yahoo.com        

28-02-2022