Los gremios y sindicatos sin representatividad

Por: Germán Rodríguez…

La sociedad reclama la trasparencia, la congruencia y la precisión en los principios rectores de un proceso y modelo de relaciones laborales. La aplicación de la ley, y la creación de un derecho del trabajo pleno, socialmente útil, el cual permita y fomente la creación de empleos, y que naturalmente aliente, avale y promueva a todo un esquema de organización social positiva del trabajo, que permita dar un paso adelante en el tema central de la confianza, la promoción de empleos, la estabilidad en ellos y todo lo que esto trae implícito atrás. Lastimosamente en la Venezuela presente, el régimen autoritario avanza en la destrucción de los principios de garantice el derecho al trabajo.   

Recientemente la organización internacional del trabajo (OIT) debatió el incumplimiento por parte del país de las recomendaciones de una comisión de encuesta nombrada en marzo de 2.018, para examinar una queja que alegaba el incumplimiento de los convenios de la OIT. La queja se refería en particular a actos de violencia, otras agresiones, persecución, acoso y a una campaña de desprestigio hacia la organización de empleadores FEDECAMARAS, incluidos sus dirigentes y afiliados, así como la injerencia de las autoridades, la falta de consulta tripartita y la exclusión del diálogo social. Entre sus recomendaciones, la comisión de encuesta pidió el cese inmediato de todos los actos de violencia, amenazas, persecución, estigmatización, intimidación o cualquier otra forma de agresión contra las organizaciones de empleadores y trabajadores que no apoyan al gobierno.
En los últimos días los empleados públicos, fundamentalmente educadores, trabajadores universitarios y jubilados realizaron jornadas de protesta en Caracas y menos sonoras en otras ciudades, para reclamar por una remuneración recortada y en algunos casos por la ausencia de la misma. El pago fraccionado del bono vacacional, la ausencia de una formula clara que permita verificar su cálculo, son las principales demandas de los educadores en contra del ministerio, elementos que sin duda alguna atenta contra los derechos laborales del magisterio.  

Las organizaciones sindicales y gremios calificados como opositores por el régimen, son excluidos y estigmatizados minimizando su representatividad. No disponen de información veraz para comunicarla a sus afiliados, por ello los ministerios hacen lo que les da la gana con sus empleados. La discusión sobre el instructivo ONAPRE es una prueba palpable de tal situación, el patrón es aplicado sin que los sindicatos y gremios puedan hacer algo. En el sector universitario, se robaron las prestaciones, las convenciones colectivas, los HCM, el fideicomiso, las primas, las cajas de ahorros y las deducciones para el funcionamiento de las organizaciones gremiales con la consecuencia obvia de la desmovilización de los trabajadores. La única organización sindical que funciona es la FETUV y la central bolivariana de trabajadores, cascarones vacíos y tarifados que solo se movilizan de forma clientelar.    

En algunos sectores de trabajadores lanzan gritos, calificando a los sindicatos y gremios como fraudes y engaños, para algunos efectivamente, en la actualidad el sistema de organización obrera por medio del sindicato es un engaño, lo es fundamentalmente en la medida en que sus dirigentes se confabulaban con la representación de los intereses opuestos para negociar la contratación colectiva de trabajo. También desde el momento mismo en que los dirigentes sindicales se reparten las agrupaciones a título de dueño, lo es, desde el instante mismo en que las posiciones de mando adquieren un carácter dinástico. De igual manera lo es, desde la época en que el proletariado es convertido en un apéndice del partido oficial. En definitiva, las convirtieron en instrumentos y masas tumultuosas de apoyo y aprobación de la política gubernamental, incapaces para desarrollar una conciencia sindicalista.

Obviamente el régimen autoritario escoge, selecciona y legitima a los gremios y sindicatos, pero los que se oponen tienen los mismos vicios, negocian en función de intereses personales, por omisión o por presiones las renovaciones de los representantes están demorados y los partidos políticos los hicieron tomar posiciones que desvirtuaron las luchas laborales. En este marco existe una profunda deslegitimación y una muy poca representatividad de los sindicatos y gremios.

Los derechos laborales forman parte del conjunto de los derechos humanos. En consecuencia, los sindicalistas son defensores y promotores de derechos humanos, en Venezuela estos derechos son conculcados continuamente por el régimen, sin que los sindicatos puedan hacer algo para evitarlo. Si bien es cierto que el régimen no pudo apropiarse de los sindicatos, si los debilito, y en la actual situación que vive el país, esa debilidad es dramática para los trabajadores. El impacto de las políticas económicas y particularmente salariales, han destruido los derechos, llevando a los trabajadores a una situación de indefensión en relación con sus propias condiciones laborales y remuneración, sobre todo en el sector público.

Los trabajadores venezolanos sobreviven con bajos salarios, despidos informalización y represión, en un contexto de crisis económica que pulverizo el valor del salario.  El movimiento sindical está muy débil y la libertad sindical seriamente comprometida. Este debilitamiento es resultado del quiebre del aparato productivo, la disminución del empleo productivo, el déficit de democracia y la intromisión permanente del Estado a través de leyes y prácticas violatorias de la libertad sindical. Pero también responde a la fragmentación de la organización sindical, que se manifiesta en la proliferación de centrales.            

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@germanrodri

01-7-2022