Desde tiempos inmemoriales las mujeres han desempeñado roles muy importantes en diversos ámbitos de la existencia humana. Según el paso de las épocas se le han medido a todo y cualquier tarea que tuvieran que enfrentar la realizaban con éxito porque, sin duda alguna, están dotadas de un ingrediente mágico y especial que no aparece en los libros de biología, porque tiene que ver con la esencia misma de haber nacido del sexo femenino. Es un ingrediente invisible, que nos hace únicas, creadoras, valientes e incluso temerarias, porque cuando se trata de defender a los seres que amamos, no hay fiera que se nos compare.
Hoy 8 de marzo “Día Internacional de la mujer”, hemos querido hacer un homenaje a todas nuestras lectoras de Comunicación Continua y oyentes de La Ciudad en la Radio trayendo, ante ustedes, las voces autorizadas de algunos hombres que decidieron aceptar el reto de darnos su opinión al respecto de la condición femenina, y aceptaron contestar: ¿qué es para usted una mujer?
Franco, el astrónomo que escudriña el cielo
Franco Della Prugna es un científico, físico y profesor italo-venezolano-merideño. Un investigador de los misterios del cielo con sus estrellas, planetas, galaxias e infinitud. Al respecto de la pregunta que hicimos, lo primero que respondió fue: “El tema no es trivial, por lo menos para mí. Para empezar no es fácil hacer un compendio de valores sin caer en los típicos y ya refritos clichés o lugares comunes. A lo largo de mi vida, mi percepción de la mujer ha tenido varias aristas y perspectivas. Desde luego, en la niñez mi mamá era el monumento, el paradigma de ¡la mujer! Todo giraba alrededor de esa figura femenina. Ya en la adolescencia, bajo los efectos del despertar hormonal, las cosas cambian, pues es como comerse la manzana prohibida, descubres en la mujer una nueva dimensión que va más allá de lo carnal, te acercas a ella también en el plano espiritual… En pocas palabras, entiendes la condición de estar «enamorado», una ebriedad divina. También recuerdo que a mis 18 añitos me causaba fobia imaginar estar «casado», pues sentía que eso era equivalente a hipotecar tu vida y tu futuro. Pero la vida da muchas vueltas. Ahora, ya en mi etapa de madurez (o más bien casi pasado), me doy cuenta de todas las facetas naturales de la mujer: Niña (sin importar la edad), madre, amiga, colega, compañera, pareja, un norte, un faro, una razón de vida, amor, consuelo, inteligencia, y pare usted de contar. Haciendo uso de los modelos físicos, por aquello de la distorsión profesional, el hombre y la mujer son dos universos paralelos y diferentes. No me refiero a las características anatómicas, desde luego, sino a la manera de interpretar la vida. Allí están los dos universos, uno frente al otro: se miran, se contemplan, se admiran, interactúan entre sí, pero sin cruzar la frontera que los separa. A manera de epílogo podría decir que en el universo encontramos la materia y la antimateria, una partícula y su antipartícula, el electrón y el positrón, el yin y el yang. Cuando una partícula se encuentra con su antipartícula los dos universos coinciden formidablemente, local y temporalmente, las dos partículas se fusionan perdiendo cada una su individualidad y se convierten en un destello de energía pura: una mujer, un universo paralelo. Yo tuve la suerte de haber encontrado mi antipartícula. Todo esto luce complejo, pero así somos: hombres y mujeres.
Ricardo Gil Otaiza, hombre de letras y de lectura
Nuestro admirado escritor y profesor universitario Ricardo Gil Otaiza, no tiene reparos en expresar que “la mujer es lo más sublime que hay sobre el planeta. Lo digo yo, que he estado rodeado de espléndidas y maravillosas mujeres. Mi abuela, quien me regaló muchas historias y tanto cariño, fue una presencia fundamental en mi niñez. Mi madre (que debo reconocer sin vergüenza que fui un niño faldero y que tenía un apego muy grande por ella), fue un eje articulador en mi vida. Le consultaba sobre lo humano y lo divino y ella siempre tenía una respuesta. Luego me topé con una extraordinaria mujer, mi esposa Telo, quien definitivamente cambió mi forma de ver la vida. Me enseñó a percibir la naturaleza en toda su magnificencia: el vuelo de las aves, los amaneceres, los atardeceres; ella me guió para apreciar todo aquello como obsequios fabulosos; como milagros de la vida. Le dio completitud a mi existencia. Luego llegaron nuestras hijas para hacer de nuestro hogar algo asombroso. Tengo tres hijas bellas inteligentes, comprensivas y buenas personas. Lo que soy se lo debo definitivamente a la positiva influencia de las mujeres en mi vida. Pienso que sin ellas la existencia no tendría sentido. No veo el momento de reencontrarme con ellas para darles un inmenso abrazo y sentir que renazco.”
Leo León un el periodista, rodeado de mujeres
Leo León tiene un alto concepto de la mujer y asegura que son “las grandes gerentes de la vida”, porque tienen intuición, perseverancia, capacidad para resolver problemas y para gestionar lo mucho o lo poco que haya en el hogar. Su madre, manantial de amor eterno. Sus dos hermanas, tesoros a los que se dedicó a proteger. Sus alumnas, a quienes les enseña los secretos profesionales. Sus parejas sentimentales, sus amigas; todas, son parte de sus más caros afectos. Pero los hombres -dice Leo- no siempre valoramos el trascendental papel que juegan las mujeres que están a nuestro lado. Muchas veces no sabemos apreciar y mucho menos expresar en obras y palabras su entrega, su amor incondicional, sus desvelos y, sin embargo, ellas siempre están dispuestas a ofrendar lo mejor para hacer de nuestro transitar por este mundo algo mucho más llevadero: nos apoyan, nos respaldan, nos escuchan, nos hacen sonreír.
Sin duda alguna, las expresiones de estos caballeros con sus comentarios, nos llenan de alegría porque nos colocan en el sitial que nos merecemos y como dice la profesora y escritora María Luisa Lazzaro: “Celebremos este 8 de marzo día majestuoso de la mujer productiva, inteligente, creativa espiritual y amorosa como somos todas las mujeres, no solamente las de nuestro amado país Venezuela, sino también las de todo el globo terráqueo”.
Nos lo hemos ganamos porque somos rayo de luz en las tinieblas, crisol de emociones, bellas por dentro y por fuera, dignas y especiales. ¡Somos mujeres!
Redacción: Arinda Engelke.
08-03-2021


