Los zapatos de Zapatero

Por: Fernando Luis Egaña…

El expresidente del gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, no es un mediador neutral o imparcial en la mega-crisis venezolana, y ni siquiera es –como se autodefinía el Centro Carter—“multiparcial”, porque supuestamente estaba a favor de todas las partes en conflicto. No. Rodríguez Zapatero o Zapatero a secas como le dicen en España, tiene el interés de defender los intereses de la hegemonía que encabeza Maduro. No lo hará a los trancazos, pero lo hará o lo está haciendo.

Su escogencia como pretendido mediador o gestor del diálogo –probablemente decidida en La Habana—le sirve a las necesidades del desgobierno nacional. Nadie en Venezuela le va a cerrar las puertas a Zapatero, incluso por el sólo hecho de haber sido jefe del gobierno español. El colombiano Samper, por ejemplo, está tan desacreditado en Venezuela como en su propio país. Pero con Zapatero pasa distinto: está desacreditado en España, pero en nuestro país todavía mantiene ciertas apariencias.

Tengo la hipótesis de que el objetivo principal de Zapatero es que se baje la presión por la realización del referendo revocatorio en el 2016, y se vaya dejando para más adelante, ya entrado el 2017, cuando perdería su eficacia política porque la revocatoria del mandato no conllevaría nuevas elecciones, y por lo tanto sería más difícil de conseguir. La carta que esgrimiría para intentar avanzar su objetivo es la celebración de las elecciones de gobernadores a finales de este año, que seguramente sería un hecho político favorable a la oposición.

De ser esto así, Zapatero estaría manipulando derechos constitucionales, como lo son las elecciones de gobernadores cuando tocan, y el referendo revocatorio cuando se convoca oportunamente. La hipótesis es preocupante porque  la misma es claramente parcializada hacia la hegemonía. ¿Tendrá audiencia en sectores políticos adversos a Maduro? Esperemos que no y tales tentativas no prosperen, ya que se podría malograr la ocasión de producir un cambio político de fondo, que es lo que la abrumadora mayoría de los venezolanos aspira y necesita.

Como se hace obvio, no me inspira confianza la misión de Rodríguez Zapatero. Sus andaduras por estas tierras no creo que estén sostenidas por una preocupación sincera en relación con el horror venezolano. No sé si los zapatos de Zapatero tienen una suela rojiza. Pero así parece.

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