Dos horas, quince minutos y diecisiete segundos. Hora en la que el cronómetro de los 42K del Maratón CAF se detuvo. En ese instante, Jorge Enrique Castelblanco cruzó el umbral de la meta en el Parque Los Caobos y se entregó a la gravedad.
Castelblanco, quien en dos ocasiones previas careció de la forma física ideal para conquistar Caracas, encontró en esta décima edición su redención absoluta.
Durante la primera hora, se mimetizó con el pelotón de la media maratón, utilizando la energía colectiva como un escudo, un «colchón» psicológico que le permitió reservar fuerzas para el tramo final.
Al quedar en solitario frente a la distancia, sus zancadas como las de una gacela, devoraron el pavimento.
Agradeció a Dios, a sus padres y a su esposa al cruzar la meta, consciente de que su victoria ratificaba su estatus de élite olímpica.
El podio del honor y la carencia
Detrás del panameño, llegó José Antonio Reyes. El venezolano cruzó la meta con el peso de una molestia en la pierna que arrastraba desde la salida, pero también con la dignidad de quien compite contra la adversidad estructural.
El atleta local agradeció a su equipo, los únicos artífices de su presencia en la carrera, pues su preparación no tiene patrocinio privado o apoyo estatal.
Sin embargo, la ventaja de Castelblanco resultaba insalvable. A pesar de ello, Reyes valoró su posición: su sueño residía en participar en esta edición histórica.
Su mirada, ahora fija en los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028, refleja la esperanza de un futuro con mayores soportes.
El tercer lugar fue para Fernando Moreno, de Ecuador, cerrando un podio masculino de alta jerarquía.
La furia femenina y el drama de los 42K
La ecuatoriana Silvia Patricia Ortiz replicó la gesta del panameño en la categoría femenina. Con un tiempo de 02:33:54, Ortiz pulverizó los registros anteriores.
Recién llegada de ganar el oro en los Juegos Bolivarianos, la atleta impuso una diferencia abismal sobre el resto de las competidoras. Al cruzar la meta, el cansancio era evidente en cada músculo. Pero habló.
Ortiz describió el recorrido como exigente, señalando las 7:00 de la mañana como el momento crítico, cuando el sol hizo que aumentara la sensación térmica.
Agradeció la impecable hidratación y la asistencia profesional, vital para los atletas internacionales que, por logística, viajaron sin equipo de apoyo.
En contraste con la victoria de Ortiz, la venezolana Magaly Josefina García protagonizó el momento más emotivo de la jornada.
La ganadora de la edición 2025 arribó a la meta bañada en lágrimas. Una tendinitis severa desde el kilómetro cinco amenazó con retirarla de la competencia.
El dolor, calificado por ella como insoportable, puso a prueba su voluntad. García recordó la máxima de su entrenador: «lo que se empieza, se termina». Perseveró.
Su medalla, aseguró entre sollozos, fue haber concluido la prueba. «Hay Magaly para rato», dijo, transformando su sufrimiento en una lección de fuerza mental.
La venezolana Edymar Brea impuso su ley en la rama femenina con un crono de 01:15:54, seguida por sus compatriotas María Garrido y Bélgica Duque.
En la categoría masculina, José Daniel González se alzó con el triunfo (01:06:35), liderando un podio completamente venezolano junto a Whinton Palma y Carlos Briceño.
Finalmente, el venezolano Juan Valladares, ganó los 42K de la categoría movilidad reducida, por tercer año consecutivo, logrando un tiempo récord de 01:45:29. El segundo lugar fue para Miguel Ford y el tercero, Yohel Valera.
La mexicana Yeni Hernández, en la categoría de movilidad reducida femenina, fue la campeona en los 42K con un tiempo de 02:30:13, sumando un otro nuevo récord. La siguieron Yenny Ruza, de Venezuela y Heidy Arias, de Costa Rica.
Una Caracas que respira deporte
Este segundo domingo de febrero la capital amaneció distinta.
10.000 personas tomaron las calles antes del amanecer, convirtiendo la ciudad en un organismo vivo que latía al ritmo de las pisadas.
Por ser la décima edición, la organización abrió un espacio inédito para la recreación familiar: una carrera de 10K que permitió a 2.800 aficionados vivir la experiencia del asfalto caraqueño desde una perspectiva lúdica, integrando a niños y adultos en la celebración. Esta modalidad transformó el evento en una fiesta ciudadana total.
La concentración de público no decepcionó, pero se intensificó en puntos clave del oeste: Plaza Venezuela, la Avenida Victoria y la temida subida de Roca Tarpeya. Allí, los caraqueños ofrecieron su aliento, vitoreando a los corredores con una energía que suplía la falta de oxígeno.
Los puntos de hidratación, por su parte, se transformaron en oasis de euforia con al menos 500 voluntarios. Fueron los grandes favoritos tanto de los atletas, como del público en general.
El personal de las empresas patrocinantes y los voluntarios mantuvieron el ánimo en alto, gritando consignas de apoyo a pesar de la ronquera y el cansancio.
Pancartas con mensajes como «Desconozco quién eres, pero siento orgullo de ti» adornaron el trayecto, especialmente en el kilómetro 35, el más difícil, donde el apoyo moral resultaba tan vital como el agua.
Récords, integración y la visión del Estado
La rueda de prensa posterior confirmó la magnitud del evento.
Christian Asinelli, vicepresidente corporativo de Programación Estratégica de CAF, subrayó el carácter integrador del maratón. Destacó que el 47% de los participantes fueron mujeres y que la carrera obtuvo la certificación de «maratón verde» por su gestión ambiental tras una notable reducción en las huellas de carbono. Asimismo, 42% de las personas inscritas corrió por primera vez.
Nueve países latinoamericanos lograron presencia en el podio, reafirmando las palabras de Gianpiero Leoncini, vicepresidente ejecutivo de CAF, sobre la fiesta colectiva que une a la región.
No obstante, Marisol Barrera, presidenta del comité organizador del maratón, destacó la relevancia de esta edición. Algo, según ella, es imprescindible: «Detrás de todos estos números lo más importante es la gente. Es lo que hace especial este maratón».
En medio de este escenario de éxito organizativo, Franklin Cardillo, ministro del Poder Popular para el Deporte, tomó la palabra.
Tras agradecer al comité de CAF y celebrar el estilo de vida saludable que promueve la marca, el funcionario delineó el futuro de la competencia, haciendo énfasis en la dificultad que representa correr a 900 metros de altura.
Cardillo enfatizó el compromiso del gobierno nacional de brindar todo el acompañamiento necesario, pero fue más allá: manifestó la intención del Estado de asumir un rol directo en la organización de las próximas ediciones.
«El ministerio quiere formar parte directa de la organización», declaró, proyectando una meta de 15.000 participantes para el próximo año y sugiriendo un cambio en la dinámica de gestión de este evento que, tras diez ediciones, se mantiene como el estándar de excelencia deportiva en Venezuela, a pesar de la altura y el desafío.
8-2-2026
https://www.elnacional.com/2026/02/maraton-caf-2026-caracas-como-epicentro-del-atletismo-regional/




