
Los merideños invierten en promedio entre cuatro y cinco horas en las colas en los alrrededores de las estaciones de servicio para colocar 30 litros de combustible a sus vehiculos particulares.
Las pocas estaciones de servicio que durante el día cuentan con inventario para surtir de combustible los vehiculos particulares permanecen custoridadas por efectivos militares para evitar alteraciones del orden público.
Sin embargo los usuarios han denunciado que a pesar de esta custodia, existen estaciones de servicio donde el control de la venta del combustible la realizan particulares pertenecientes a los Consejos Comunales y e integrantes de las Ubch, y estos deciden quienes puden surtir recargar combustible y quienes no.
Muchos vehículos apenas alcanzan desplazarse hasta el dispensador de gasolina empujados por las mismas personas, pues muchas veces la poca gasolina que llevan en los tanques lo resulta suficiente y se agota tras largas horas de espera. JQ CNP 23.851


