Mayor inversión y programas más eficientes para solucionar la crisis educativa

Por: Angélica Villamizar…

Las proyecciones del Banco Mundial llegan al 80% de niños y niñas de diez años que no son capaces de leer y escribir con soltura, y que tienen problemas para entender textos más complejos.

Un niño o niña que no se forme bien académicamente los primeros años de su vida seguramente va a enfrentar problemas en su futuro laboral, y por ende, en sus ingresos económicos.

En Venezuela se ha visto que la calidad de educación que reciben los estudiantes especialmente de los niveles básica y diversificada, no garantiza una buena preparación para salir al mercado laboral o a la educación superior. Los mismos estudiantes consideran que no hay una preparación al nivel de formación real y tampoco hay mediciones de la calidad educativa del país.

El mismo gobierno nacional hacía una consulta para medir la calidad educativa, pero dejaron de hacerla desde el año 2014, tampoco se somete a ninguna evaluación internacional para medir y comparar el aprendizaje de los estudiantes en áreas como lecto-escritura, matemática y ciencias desde 1997.

Y esto no ocurre solo en el país, por su parte, el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) para América Latina y el Caribe, señaló cifras alarmantes que apuntan a que el porcentaje en el incremento de niños menores de 10 años de edad  incapaces de leer y escribir bien, son del 50% antes de la pandemia incrementándose a casi 80% en la actualidad.

Estas son cifras verdaderamente preocupantes, ya que la educación lo que busca es generar capacidades en los jóvenes y si un joven egresa y tiene un título de bachiller y no sabe defenderse por sí mismo en alguna área y no sabe ser autónomo, entonces la educación perdió su fin social.

No se invierte lo suficiente en educación y los resultados se están notando, en el  aumento de los índices de pobreza, de delincuencia, etc. No se está garantizando que los jóvenes asuman y adquieran capacidades que les permitan valerse por sí mismos en algún oficio, trabajo, labor, o en algún aula universitaria.

No basta con que existan miles de infraestructuras educativas con capacidad para 40 y 50 estudiantes por salón, si no existen las condiciones para impartir clases, de nada sirven.

Es urgente incrementar la inversión en el sector educativo e implantar programas más eficientes.

El manejo del Estado en el área educativa ha mostrado incapacidad para responder a las demandas académicas de los padres de los estudiantes, de las familias, de los profesores; la gente está buscando otras alternativas para subsanar ese vacío educativo que existe.

En el país está ocurriendo un fenómeno que se debe tener muy en cuenta, y ese ese desplazamiento del sistema formal educativo hacia una educación informal, es decir, un número importante de la población estudiantil que no asisten a escuelas públicas ni mucho menos a escuelas privadas, sino que están siendo atendidos por personas que ofrecen “tareas dirigidas”, es decir, enseñan los aspectos más básicos de la educación primaria desde sus casas; esto está motivado principalmente a la crisis económica por la que está atravesado el país, que impide que los niños y jóvenes no cuenten con los recursos mínimos necesarios para asistir a las instituciones educativas.

Aunque se habla de un reforzamiento de lo antes aprendido, no hay suministro de información nueva y mucho menos una atención pedagógica individualizada.

La calidad educativa ha ido empeorando desde hace varios años, los estudiantes están muy atrasados en la adquisición de nuevos conocimientos, ya no existe un enfoque centrado en el estudiante, de atención especial para llenar los vacíos que tiene el estudiante del sistema de la educación pública.

A los estudiantes venezolanos ya no se les proporciona un apoyo que les permita ir avanzando a la par de donde deberían estar siguiendo un currículo educativo acorde a la realidad nacional y a la situación del conocimiento en el siglo XXI, lo están haciendo las maestras de forma privada.

Hay un esfuerzo notorio de las familias por proveer educación extra a los hijos o a las hijas de manera pues que tengan más insumos para formarse con criterio para para adquirir capacidades

Por otro lado, una encuesta realizada por el Observatorio de Gasto Público (OGP) de Cedice Libertad indica que 68% de los ciudadanos destacan que la calidad de la educación pública ha desmejorado y, por lo tanto, prefieren esforzarse por pagar una institución privada.

Esta situación podría obedecer a la falta de maestros, las consecutivas protestas de los pocos maestros con los que cuentan las instituciones educativas luchando por salarios dignos, y muchos factores más.

Correo: amvs286@gmail.com

15-02-2024 (114)