La diatriba política municipal y regional ha traído como consecuencia que sea Mérida y sus habitantes los más afectados por esta disputa política irracional que ha abandonado las responsabilidades de ambos en la búsqueda de una mejor calidad de vida.
La falta de sensatez política lo que trae como resultado es una ciudad capital que está bajo el control de la delincuencia, llena de basura, sin alumbrado público, sin gas doméstico, entre otras fallas que obliga a los merideños hacer múltiples sacrificios para sobre vivir.
La ciudad de Mérida requiere del trabajo conjunto parar salvarla de quienes solo piensan en su destrucción por el beneficio político y personal.


