A la ciudad capital del municipio Libertador y del Estado Mérida, le pasa de todo, los merideńos y los que no lo son, pasan penurias, calamidades, caen en manos de los usureros especuladores que se aprovechan de la necesidad del pueblo, ni describir la desgracia por carencia de los elementales servicios públicos básicos, ni para irse a llorar al Valle, porque transporte, no hay.
Mérida vive en extrema angustia, no hay duda en ello. A la ciudad le ocurre de todo, se semeja al famoso patito negro con un trozo de cáscara de huevo en la cabeza, creado por Walt Disney, Calimeo, que le pasaba de todo.
La situación es por demás desesperante. Bajones y cortes de luz, van y vienen, afectando telefonía, puntos de venta; productos alimenticios por las nubes que cobran a cotización diaria del dólar; la escasez del gas conlleva al bachaqueo especulador, ni para preparar comida en cocinillas eléctricas pues cortes de luz no deja, a lo que se suma que lo refrigerado se pierde, sin olvidar el rollo de la gasolina que es surtida priorizada pero en las estaciones de servicio se observa a personas que no son del sector salud, ni cara de funcionarios públicos tienen ni mucho menos de seguridad o comunicadores sociales, los productores agrícolas la ven negra para sacar sus cosechas al mercado local, regional, nacional; aparte de que el poco transporte público que trabaja, lo hace abarrotado de usuarios sin cumplir prevención sanitaria, visible en las dos líneas que cubren ruta Ejido-Mérida y viceversa, etc., etc., no terminaremos nunca de describir, la angustia, que sufren los habitantes de esta ciudad y Estado.
Lo peor de esta extrema angustia que viven y conviven los habitantes de esta urbe andina venezolana, es que no hay quien diga lo que realmente pasa, los Gerentes de los entes públicos, ni pío dicen, de las autoridades ni se diga, «al que le caiga el guante que se lo plante» , aquí en Mérida, no hay gobierno que valga (Giovanni Cegarra, GC. CNP. 2229).


