¿Tenemos aún interés por la lectura?

Esta pregunta es importante, porque cuando las personas leen —niños, adolescentes, jóvenes, adultos—, no se trata de que cuchicheen acá y allá. Hay él o ella al que no le es raro estar encontrando claridad y comprensión y, seguramente, caridad y compasión en las palabras que pronuncia. Por consiguiente, no rechacemos la lectura tan prematuramente.

Al que lee le es posible que tenga una especie de consejo consigo mismo. Oye, en medio de su meditación sustentada en la lectura: «¿Quiere el lector hacerme el honor de leerme?», casi que así le susurran las palabras, esclarecidamente, cuando ellas se le mezclan en su pensamiento, en el recuerdo, cuando acaban de dejarlo solo con su invariable significado.

Desde luego, el momento supremo llega ahí cuando, tratando de concentrarse en la fuerza de su interpretación intelectual, lo consigue indispensablemente más en creatividad que en pura imaginación.

Innegables estas dos acciones de la mente humana, creatividad e imaginación; sin embargo, al indicar «lo consigue indispensablemente más en creatividad que en pura imaginación», la primera le pide al lector no apartar la vista del brillo de las palabras que lee, pues, con el fin de sacarles el mayor provecho para plasmarlas en trabajo realizado, aquellas ha de repasarlas dos o tres veces, incluso otras veces más.

Cierto, leer sin prestar ninguna atención o muy poca es dejar de enriquecer el pensamiento meditado, y si esto sucede, el pensamiento meditado se enajena y la realidad en la cual aspira plasmar la creatividad se pierde en murmullos confusos o vagos rumores. Al que le pasa esto, cuando lee no escucha nada, tampoco oye nada.

De acuerdo como asumamos la lectura, o esta nos da más humo que claridad, o nos da más claridad que disipa las tinieblas de nuestra ignorancia o los espejismos de «sabelotodo», tantas veces forjados en la pura imaginación.

Interpelémonos al leer los párrafos de un capítulo de algún libro, de un artículo, incluso de algún mensaje de alguna plataforma comunicacional: ¿comprendemos demasiado, comprendemos algo o no comprendemos absolutamente nada?

23-07-26

Pbro. Dr. Horacio R. Carrero C.

horaraf1976@gmail.com