Misión conejo: de la improvisación a la locura

Por: Germán Rodríguez Bustamante…

La nueva invención artificiosa creado por este gobierno raya en lo ridículo, “el plan conejo”pretende sustituir la proteína animal ausente de la dieta de los venezolanos en este momento, por la cría y beneficio de conejos en las casas de habitación de los ciudadanos. Tremenda idea no ha podido tener otra respuesta que: la burla del pueblo.En este estado de calamidades que vivimos los venezolanos, la Dictadura produce soluciones desquiciadas.  Entendemos la improvisación como “hacer algo de pronto, sin estudio ni preparación“. La misma definición deja en claro algo al leerla: todos alguna vez tuvimos que improvisar. En la vida misma, obviamente, se improvisa en diversas situaciones. Y por supuesto que esto ocurre por: eventos inesperados, cambios de planes yexplicaciones urgentes. Son situaciones en donde se debe sacar a luz la capacidad para enfrentarse a lo imprevisto. Pretender justificar actuar de forma improvisada por modificaciones en el entorno es menospreciar la utilidad de la planificación, molesta que  en nombre de la flexibilidad, la capacidad de adaptación o la misma improvisación, desprecien la planificación.

Es notorio presenciar como en las organizaciones públicas venezolanas, constantemente se transmite y se produce un contagio en sus directivos y personal el síndrome de la improvisación, lastimosamente direccionada por la clase política que dirige el país. Este es un hecho que perturba la tranquilidad y la paz de los grupos de trabajo organizados, cuando no se cumple con la dotación de recursos oportunamente, influyendo en el incumplimiento de los objetivos y planes establecidos, los gerentes se dejan llevar hasta convertir esta práctica en un hábito. Un proceso de cambio efectivo en las organizaciones es el de apoyar las alertas e iniciativas de sus trabajadores que se les dé la oportunidad de expresar sus pensamientos y emociones de forma espontánea. Muchas instituciones públicas desobedecen los principios de la planificación, con la finalidad de mantener el poder político de unos grupos o personas, además buscan influir en el agotamiento de los sistemas existente hasta verlo fracasar y así buscar en producir un impacto que resalte el nuevo sistema refundado, que en todos los casos es peor al anterior.

No solamente se necesita voluntad para hacer eficiente la gestión pública, si no también se necesita de la razón, no podemos permitir cometer los errores y fracasos de los últimos 18 años, donde los gobiernos nacionales y locales nos llevaron a la aplicación de medidas para que la población paguepor los errores y fracasos de los responsables de producir paz y tranquilidad en la gente. Muchas veces se convirtieron en políticas  restrictivas e impositivas para hacer nuestra vida más difícil. La impunidad ha permeado a la sociedad y las instituciones encargadas de garantizar justicia, derivando todo ello en consecuencias psicológicas y sociales en las personas, contribuyendo a formar mujeres y hombres más violentos e inseguros, con miedo de transitar en nuestras comunidades.

Hay que partir de un gran consenso nacional para reunificar el país, disminuyendo las tensiones producidas por las desigualdades sociales. Recuperación de la institucionalidad, planificando y midiendo continuamente para eliminar las ineficiencias, optimizando los recursos, trasmitiendo a la población el valor de la meta, entregando cuentas claras a la sociedad. Rescatar la función pública a cualquier nivel, como actividad fundamental bien remunerada, digna de reconocimiento social y oportunidad cierta para tener un empleo de calidad.

La burocracia al servicio del Estado creció, convirtiéndolo en un paquidermo deforme, sin capacidad de reaccionar y la estructura de gestión pública en un lastre pesado financieramente, con una productividad en etapa terminal. No existen datos confiables para poder asumir los riesgos derivados de inversiones y sostenimiento de iniciativas empresariales, el entorno económico es totalmente hostil para la actividad privada. Estas razones desnudan el fracaso del modelo, experiencia que no ha funcionado en ninguna parte del mundo; sin embargo la dirigencia revolucionaria pretende imponer por la fuerza, obviando las relaciones entre los factores y hechos económicos que los obligarán a corregir el rumbo por la inviabilidad de las políticas adoptadas. Lamentablemente mientras los ajustes se difieren los venezolanos vemos como nuestra calidad de vida empeora; quedando una casta conectada con el poder protegida de las inclemencias del entorno social, económico y político. El plan conejo no es más que una idea trastornada de Maduro y su casta constituyente, para engañar a la población con soluciones sin sustento real.

Debemos invocar nuestros más altos sentimientos de solidaridad y sacrificio, para entender que la recuperación de nuestro querido y gran país es responsabilidad de todos y todas, no hay tiempo para evadirla y no es justo con las generaciones futuras,por no intentar por lo menos hacer los esfuerzos en esa dirección.

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