Hoy es 8 de marzo, fecha en que se celebra el Día Internacional de la Mujer Trabajadora. Conmemora nuestra lucha por la participación igualitaria dentro de la sociedad, y nuestro derecho al desarrollo íntegro como los maravillosos seres humanos que somos
A pesar de que hemos demostrado, que somos capaces de ejercer con éxito todas las funciones a las que haya lugar, todavía debemos enfrentarnos a un sin fin de retos que nuestra condición femenina nos pone en el camino.
La mujer venezolana la más guerrera
Todas las mujeres venezolanas: madres, profesionales, técnicas, amas de casa, sin excepción estamos sumergidas en los mismos problemas que acusa este nuestro país devastado, plagado de injusticias, de carencias, de calidad de vida. Un país donde las múltiples labores que debemos ejercer se ven entorpecidas porque aquí, sobrevivir es la consigna, y no nos queda tiempo para buscar momentos de satisfacción plena.
En Comunicación Continua y como un homenaje a nuestras guerreras, quisimos escucharlas y darles la palabra para que expresaran sus sentimientos y emociones. Así conversamos con
Isabel, madre soltera, una hija, graduada en 3 carreras universitarias:
“No es nada fácil, en este momento de nuestra historia que ya no es democrática, cumplir con nuestros roles. Encontrar trabajo, en Mérida de acuerdo a nuestra preparación académica es casi imposible. Los sueldos son miserables y no alcanzan para cubrir los compromisos que implica la vida misma: alimentarse, pagar la casa, vestirse adecuadamente, sufragar todos los gastos que implica ser madre soltera y tener una niña de 7 años que va al colegio, que se enferma y hay que comprarle medicinas, que quiere comerse un pastel, y el presupuesto no da para complacerla. No se imagina lo doloroso que es, tener que negarle a un hijo, algo que desea, y más, cuando es porque tiene hambre.
En verdad – explica- esta joven mujer, de cabellos dorados, ojos verdes y sonrisa triste, me ha tocado caminar con mi pequeña, desde La Hechicera al centro porque no encontramos transporte. Me ha tocado limpiar casas para completar mi salario. Hago manualidades para vender, y, cuando se puede, preparo comida para llevar a las oficinas. Me ha tocado defenderme de hombres que, al ver mi situación, me han ofrecido ayuda económica, a cambio de favores sexuales. Me he negado rotundamente, porque eso sí, sé lo que valgo como persona y como mujer. Literalmente, he hecho de todo, menos, claro está, prostituirme. Pero, a pesar de las dificultadas, allí vamos las dos, Dios no nos desampara y nuestra fe, nos reconforta.
María Laura: profesora jubilada, dos hijos, divorciada.
Mi tiempo, afortunadamente fue muy distinto al que estamos viviendo ahora. Nací y crecí en la llamada “cuarta república” .A pesar de no provenir de una familia adinerada, ni mucho menos, puede ir cumpliendo todos mis sueños. Estudié una carrera universitaria, compraba mis libros, asistía sin contratiempos a mis clases. Conocí al que sería mi esposo, nos casamos, adquirimos un apartamento, formamos un hogar con todas las comodidades, gracias a los sueldos que devengábamos ambos. Nacieron mis hijos, y los criamos procurándoles todo lo necesario para su desarrollo físico y emocional , comenta esta hermosa dama de 59 años, que ahora está sola. Sus dos hijos tuvieron que emigrar por las razones que todos conocemos y su esposo, un mal día decidió que ya no la quería y se fue con una chica, 20 años más joven.
Mi mensaje para las mujeres que tienen que sufrir esta época socialismo del siglo XXI, es que busquen y encuentren en esa esencia especial que nos hace fuertes ante las adversidades, que se quieran y se respeten a sí mismas, porque somos seres valiosos, con múltiples facetas, colores y perfumes que nos hacen ser lo que somos ¡grandes mujeres!
Carmen Cecilia: estudiante .Vive en pareja, sin hijos.
Delgada, animosa, con expresivos ojos color miel y cabello muy corto, esta muchacha, estudiante en la ULA, nos explica lo que para ella es ser mujer en tiempos de crisis.” Esto es realmente complicado”. Nuestra vida es pura frustración. En la actualidad no es posible ni siquiera hacer planes a futuro. Mi pareja y yo, estamos por graduarnos, pero en este país todo es incierto. La situación es cada día más difícil en todos los ámbitos. Ya no podemos ni comernos un helado, muchos menos ir al cine o a un restaurante. Aunque tuvimos planes de boda, los aplazamos por razones obvias ¿cómo hace una pareja joven para formar un hogar? Hasta nuestra intimidad se ha visto afectada por la crisis; tenemos que extremar los cuidados porque sería una tremenda irresponsabilidad salir embarazada. La caja de preservativos de 30 unidades cuesta 1 millón de bolívares y la de 3 unidades 500 mil. ¿Quién la compra? Estamos haciendo contactos con familiares y amigos en otros países, cuando apenas nos graduemos, nos vamos a ir. Triste, pero es la realidad.
Las que acaban de leer son apenas 3 historias de vidas distintas pero unidas por el vínculo de la femineidad. De igual manera, cada una de nuestras lectoras tendrá la suya llena de experiencias para relatar.
Lo importante, lo que debe prevalecer es que las mujeres somos un crisol de cosas bellas, de alegrías, de sonrisas, de canciones, de música, de imaginación, de fuerza y voluntad. Somos lunas, estrellas y soles radiantes. Somos poesía, fragancia, tempestad, calma, somos vida y damos vida. Y sobre todo estamos impregnadas de un amor incondicional.
¡Feliz día!
Arinda Engelke. C.C.


