Negociación en una Nación destruida

Por: Germán Rodríguez Bustamante…

El colapso vivido por Venezuela no tiene precedente histórico comparativo. Para los venezolanos las cosas no han mejorada, los males acumulados acentuados por la pandemia, han desnudado las falencias del sistema de salud, educación y servicios generales que colocan a la población en una situación de vulnerabilidad extrema. Las condiciones climatológicas de los últimos días, muestran la fragilidad de la estructura de soporte del país. Carreteras que no soportan el más leve aguacero, producto de la inexistencia de un plan de mantenimiento preventivo para garantizar la operatividad de las vías. Situación similar padecen los servicios de agua potable, electricidad, aguas servidas y comunicaciones. En este momento hay poblaciones aisladas sin acceso vehicular, sin servicios de electricidad y comunicaciones, situaciones incomprensibles en pleno siglo XXI.

Mientras esto ocurre en el territorio nacional, en México representantes del régimen y de la plataforma unitaria, se sientan para alcanzar acuerdos en escenarios que desdicen de las calamidades que padece el pueblo venezolano. Actores con muy poca representatividad, trajeados como jugadores de casino lanzan los dados para ver quien tiene mayor peso en una supuesta negociación. La realidad es concluyente, la gestión pública en manos de los revolucionarios desaprovecho las bonanzas del pasado para acumular ahorros, y poder sortear las condiciones adversas del mercado petrolero. Las instituciones públicas se han debilitado de manera importante durante los últimos 22 años, afectando la gobernanza, transparencia, contrataciones, instituciones fiscales entre otras.

Un proceso de transición ordenada posibilitará la toma de decisiones necesarias, para atender los retos que enfrentará el país, elemento que no aparece en lo memorándum de acuerdos publicados hasta ahora. En definitiva, el objetivo fundamental debe ser la mejora de la calidad de vida de la población y la recuperación de la economía luego de años acumulados de deficiente manejo y corrupción. Tristemente el capital humano insumo fundamental para la reconstrucción, esta disminuido. El aumento de la pobreza, la disminución de la calidad de la educación, aumento de jóvenes que no estudian ni trabajan, y el proceso de migración que ya supera los 7 millones de personas, son elementos que afectarán el potencial de crecimiento del país. En este contexto es imprescindible planificar la secuencia de intervenciones que permitan, en primer lugar, atender con urgencia la emergencia, lograr reinstaurar el andamiaje institucional necesario para, luego de estabilizado el país, poder avanzar en el proceso de reformas y consolidación.

En el corto plazo debe restablecerse el marco legal de gestión financiera pública, bajo los principios de eficiencia, solvencia, transparencia, responsabilidad y equilibrio fiscal; en conformidad con el artículo 311 de la Constitución. Hay muchas cosas por hacer, sin embargo, lo primero que debe hacerse es producir las condiciones para recuperar la confianza y que las inversiones puedan llegar sin privilegios y garantías para elites. La creación del fondo para la asistencia social de pueblo venezolano, manejado por la ONU es el reconocimiento de la oscuridad y nula probidad de los actores involucrados en la negociación. Los negociadores con trajes manchados por hechos de corrupción e insolvencia.

En la Venezuela presente las instituciones no resguardan los derechos fundamentales de los ciudadanos, en consecuencia, el abuso de poder es práctica común del régimen. Produciéndose un entorno de anarquía total, en el cual se permite y consiente algunos desordenes y caos en las diferentes esferas, tanto político, económico y social. Dosificando el monopolio en el uso de la fuerza, para preservar el poder en este estado de caos en que viven los venezolanos. Maduro se siente en la mesa de México para buscar flexibilizar las sanciones internacionales y congelar en lo posible las investigaciones de la corte penal internacional. La plataforma unitaria disminuida por sus conflictos internos, casos de corrupción del gobierno interino y poca representatividad busca fortalecer su reconocimiento internacional.   

Lo cierto es que, para los mediadores, acompañantes y observadores de la negociación de México, la crisis humanitaria compleja que vive el país es una realidad incuestionable. Para la cual se requiere esfuerzos de la comunidad internacional, pero fundamentalmente el compromiso de los actores internos para honrar los compromisos asumidos, la plataforma poco tiene que ofrecer, el régimen tiene la cuota mayor, ya que, muchas de las exigencias de la comunidad internacional están en sus manos. Los delegados de las dos partes confirmaron y anunciaron la creación de un fondo, y que el dinero se destinará a paliar la crisis humanitaria del país. Además, han creado una comisión de verificación que se encargará de vigilar que se cumpla los acuerdos a los que lleguen. Noruega seguirá siendo el mediador entre dos partes. Por otro lado, el gobierno americano anuncio que Chevron recibirá varias licencias para petróleo en Venezuela, lo que supondrá un desahogo para la economía local. El retorno de los actores al mecanismo de México, se viene presionando y construyendo desde hace tiempo impulsado por una realidad geopolítica nueva. El conflicto de Ucrania requiere atender el problema energético, los Estados Unidos y algunos de sus socios identifican a Venezuela como un proveedor confiable, si la negocian de México derive en la mejora de las condiciones de inversión. Queda mucho por andar, los venezolanos esperan que este nuevo intento logre aliviar parte de sus padecimientos. 

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28-11-2022