Nuestra Alma Mater, madre nutriente, aquí estará

La universidad no es solamente una edificación hecha de cemento, piedras y  ladrillos. La universidad es el manantial donde nacen ideas, donde se ensaña a discernir,donde el alma de los estudiantes crece, donde el que enseña comparte y se fortalece en su esencia humana.

La universidad  es el lugar donde el intercambio de conocimientos entre alumnos y los profesores, le dan forma, armonía y color al acto de enseñanza-aprendizaje. Las universidades son, sin duda alguna, los pilares fundamentales donde se erige la vida, donde se forjan futuros, donde se materializan los sueños.

El saber y el pensamiento, son energías abstractas que no pueden ser apresadas y tampoco, pueden ser destruidas, son luz, son sonidos, son el universo en movimiento. Las universidades son las personas que la integran, la conforman, la sienten. No en vano se les llama “Alma Mater” que quiere decir madre nutriente, en  alusión simbólica al lugar que alimenta el espíritu y lasubstanciadel ser pensante.

Nuestra “madre nutriente”, la Universidad de Los Andes, está sufriendo, al igual que otras universidades del país, los embates de la grave crisis que se cierne inexorablemente. Una crisis que no ha dado tregua, que ha hecho que los recursos para su funcionamiento escaseen o desaparezcan, que alumnos y profesores se hayan unido a la diáspora que los aleja de sus protectores muros. Que su personal trabaje sobrecogido por la angustia de no saber qué pasará. ¿Cerrará sus puertas? No, eso jamás, No es posible ni siquiera imaginar un país sin universidades, un país sin cultura, sin jóvenes preparando su futuro, sin madres orgullosas por el grado de sus hijos, sin investigadores descubriendo, sin profesores dando clases, sin alumnos caminando con sus mochilas repletas de esperanzas, por los verdes espacios de las ULA. Es decir, sin todas esas vivencias que nos definen como estudiantes, como hijos de esa madre nutriente  que nos espera con sus brazos abiertos para darnos su luz.

La ULA se niega y se mantiene firme y preparada para el combate con las armas que da la inteligencia .Pero, para lograr el objetivo sublime que históricamente tiene la institución, se requiere evolucionar, reinventarse, que es un término de moda, pero que se ajusta a la realidad que estamos viviendo. Una acción conjunta, la unión de voluntades, aplicar la resiliencia, poner en práctica todos los días la capacidad que tenemos como seres humanos para adaptarnos positivamente a situaciones adversas.  Eliminar en lo posible las trabas burocráticas que complican la entrada a la universidad. Si se va la luz, o no hay agua en el recinto universitario, los jardines y las plazas son un buen lugar para dictar y escuchar clases. Si no hay internet, allí están los libros, si el transporte falla, es cuestión de ponerse de acuerdo para escoger un sitio donde todos podamos asistir. Se impone la solidaridad, la creatividad para buscar soluciones. Es necesario escuchar la palabra oportuna de las autoridades que insuflen de ánimos a la comunidad estudiantil. Especialmente, a esos jóvenes que pese a las adversidades y enfrentando un día a día lleno de dificultades, están allí, dando muestras de valentía y dignidad.

La fe y la lucha solemne de asistir a clases en un país devastado, en el cual, se patentizan los mismos problemas que padecen los venezolanos en toda la geografía nacional, es una muestra de coraje por parte de quienes deciden hacerlo. Los cambios positivos vienen de pequeñas acciones que sumadas en pasiones, nos darán el empuje necesario para ir logrando objetivos. Lo que decimos, no es demagogia. No podemos quedarnos sin universidad, sería renunciar al último bastión, de conciencia y libertad, porque la preparación te hace libre de la opresión de la ignorancia.Mientras haya más gente pensante, habrá menos gente dominable. Un ser que razona, un ser académico, que se sentó en una clase y su profesor le explicó las causas de la caída del muro de Berlín, o la Revolución Francesa, será una persona que entienda mejor los procesos históricos de la humanidad.

La universidad es un conglomerado corazones que sienten, padecen, se ilusionan, sueñan, se esfuerzan, sufren pero también buscan la felicidad a través del logro de sus metas personales y profesionales. La ULA es una institución con una tradición de éxitos, su nombre ha crecido internacionalmente, por la calidad de su enseñanza. La ULA,universidad entre montañas luminosas, está aquí, y es nuestro deber preservarla contra las tormentas, que tal vez, con más fuerza se avecinan,pero es un hecho, innegable, las tormentas pasan, y el sol luminoso de los Andes, volverá a brillar. La ULA saldrá fortalecida de las vicisitudes y veremos otra vez sus aulas repletas de estudiantes, sus profesores entusiasmados para enseñar con toda su calidad profesional, sus autoridades prestas a promover cambios institucionales que configuren una universidad más dinámica, con menos trabas burocráticas. En fin, conquistaremos el triunfo, , con un movimiento pujante, envolvente, contagioso, porque a nuestra Alma Mater, nadie nos la podrá quitar.

AE-CC.