Nutricionista ofrece  a los merideños ideas para enfrentar la crisis nutricional

La actual  dieta del merideño,  precarizada por la crisis actual, está elevando el riesgo de enfermedades crónicas. La  reconocida nutricionista Victoria Cuesta, advierte sobre las graves consecuencias de una mala alimentación, pero en medio de este panorama también asegura que es posible  mitigar o incluso revertir el daño. 

La lucha diaria por llevar comida a la mesa se ha convertido en la principal preocupación de miles de familias en Mérida. La crisis económica ha redefinido los hábitos alimenticios, obligando a la población a priorizar el rendimiento del presupuesto sobre el valor nutricional.

Para entender a fondo esta realidad y sus consecuencias, Victoria Cuesta, destacada  nutricionista egresada de la Universidad de Los Andes y especialista en enfermedades autoinmunes,  aporta su perspectiva  como profesional de la salud  en torno al presente panorama  alimentario del merideño.

Carbohidratos: reyes en los platos

En opinión de Victoria Cuesta, la dieta del merideño promedio se ha simplificado a un núcleo de alimentos de bajo costo y alto rendimiento. «Dominan los huevos, la harina de maíz precocida, el queso, el arroz y la pasta», explica. A esto se suman algunos vegetales, verduras y frutas  como el cambur y las moras. Y si bien el huevo y el queso cumplen su aporte  como proteínas, este componente  ha quedado relegado. «Carne, pollo o cerdo son  consumidos en una o dos comidas del día como máximo», afirma.

Esta composición se traduce en una fórmula preocupante: aproximadamente 60% de la ingesta diaria proviene de carbohidratos procesados, mientras que las proteínas y las grasas apenas alcanzan un 20% cada una. «Al tener mayor concentración de carbohidratos por el bajo coste de los mismos, la disminución de la ingesta de proteínas es insuficiente, al igual que la de las grasas», señala la especialista.

«Nos estamos predisponiendo a la muerte»

Para apoyar las  importantes  consecuencias de esta alimentación deficiente,  la nutricionista Cuesta   cita a Hipócrates: «Todas las enfermedades comienzan en el intestino». Explica que entre el 80% y el 90% de la salud depende de la calidad de nuestra alimentación.

Las consecuencias más graves de este patrón alimenticio son el aumento inminente de la mortalidad y la morbilidad. «Estamos viendo un incremento alarmante de enfermedades metabólicas y crónico-degenerativas como la diabetes, el desarrollo de diferentes tipos de cáncer y la activación de enfermedades autoinmunes», advierte.

Para Cuesta, no es una coincidencia que estas patologías aparezcan en poblaciones cada vez más jóvenes. «La alimentación está siendo el veneno rápido, efectivo y muy potente de la sociedad actual. Nos estamos predisponiendo a la muerte con la alimentación que llevamos».

Reorganizar prioridades

A pesar del panorama, la nutricionista insiste en que es posible revertir esta tendencia sin necesidad de un gran presupuesto. La clave está en la reorganización inteligente de las compras. Propone  el siguiente orden de prioridad:

  1. Proteínas: Son esenciales para construir y mantener el cuerpo. «Aumentan la síntesis de masa muscular, mantienen la densidad ósea y promueven el crecimiento».
  2. Grasas Saludables: Fundamentales para la salud hormonal y el desarrollo cognitivo. «El adecuado funcionamiento de todo el sistema endocrino depende de las grasas».
  3. Carbohidratos de calidad: Frutas, vegetales, verduras y tubérculos para aportar energía.

Para el merideño con recursos limitados, el mensaje es directo: «Prioridad a las proteínas que puedan adquirir a menor costo: huevos, sardinas, trucha andina y carnes menos magras».

En cuanto a los carbohidratos, la recomendación es volver a las raíces. «Priorizar siempre las verduras que nacen en nuestros páramos como papa, batata, remolacha y plátano». Y para las grasas, la nutricionista  presenta una opción económica y de alta calidad: la manteca de cerdo.

«Se trata de reorganizar y escoger inteligentemente. Es  100% factible  hacer un mercado saludable lleno de verduras, frutas, proteínas de bajo coste y grasas como la manteca de cerdo «, recomendó Victorio Cuesta.

Por: Daniela Rangel

Pasante Facto

22-10-2025