Es innegable, todos los habitantes del planeta,  sentimos cómo nuestra vida cambió completamente  por la maléfica influencia de un virus que está haciendo estragos a su paso. Ni en las pesadillas más terroríficas imaginamos lo que sucedería con la abrupta y nociva aparición del coronavirus, que pese a los esfuerzos de los científicos, avanza indetenible: mutando, contagiando, enfermando y quitándole la vida a quien tiene el infortunio de toparse con este virus y contagiarse.

La Facultad de Ciencias de la Religión de la Universidad Católica del Táchira, a través de un mensaje del Presbítero Johan Pacheco Asesor Comunicacional, quien en una entrega por YouTube acuñó una frase que nos llama poderosamente la atención, la cual consideramos clave en esta época de pandemia: “Espiritualidad Virtual”, porque – según comenta el sacerdote- “gracias a los medios de comunicación, a las redes sociales, y al compromiso de los miembros de la Iglesia católica”, los fieles hemos podido participar, aun cuando no en todos los casos, presencialmente, en las ceremonias que son parte importantísima de esta magna fecha donde se recuerda la pasión, muerte y resurrección de nuestro Salvador, Jesús de Nazaret .

Sin embargo, para la feligresía no ha sido fácil adaptarse a las transformaciones que se han tenido que hacer para disminuir la propagación de la COVID-19. Añoramos esos encuentros felices, místicos, devocionales, dentro de los recintos de nuestras iglesias o en las procesiones multitudinarias. Nada es comparable con esa experiencia, silenciosa, solemne, que emociona y nos hace sentir renovados: El aroma a incienso, el murmullo de las voces que oran, el colorido atuendo de la feligresía, los cánticos entonados con múltiples voces, esa luz que se filtra a través de los ventanales,  y sobre todo, la falta que nos hace dar ese abrazo, apretado y sincero a otros creyentes, que aun sin conocerlos, también están allí, junto a nosotros sintiendo en lo más profundo de su ser, el recogimiento por la ceremonia eclesiástica en todas sus manifestaciones.

Pero, como hemos dicho, en pandemia, y cuarentena radical, es preferible mantener el distanciamiento respetuoso y practicar las medidas de bioseguridad recomendadas. Sabemos que este virus es un transgresor de los convencionalismos humanos, igual irrumpe en un recinto sagrado como en cualquier otro lugar.

“Divulgar los cultos religiosos a través de medios virtuales ha sido una experiencia muy especial – refiere en su video el reverendo Pacheco-  porque ha permitido el crecimiento de proyectos, de incitativas diferentes para predicar el evangelio. Ha sido como, un darse cuenta para la Iglesia, de la importancia de los medios de comunicación en esta tarea. Este año también hay cuarentena en los días de Semana Santa- explica el sacerdote- algunos templos estarán abiertos para celebraciones con extremas medidas bioseguridad, otros estarán cerrados, pero la experiencia del año pasado, que ha sido muy  favorable, nos permitirá participar de esta Semana Mayor 2021 y asumir la espiritualidad de manera virtual, una espiritualidad, donde captamos el mensaje, a través de las frecuencias de la radio, la televisión, y de las redes sociales.

Iglesia Doméstica

La expresión “Iglesia Doméstica”, también es utilizada por el presbítero Johan Pacheco, para alentarnos a que nos unamos en familia: padre  madre, hijos, recordando las palabras del Maestro Jesús, cuando dijo; “Porque donde están dos o tres congregados en mi nombre, allí estaré en medio de ellos”. En la Iglesia doméstica, se puede vivir la Semana Santa con fervor, y nos ayuda  a  fortalecer, la fe en Cristo Resucitado, la fe en su palabra que nos alimenta”.

Nuestra querida Venezuela está transitando uno de los capítulos más complicados de su historia republicana. Son muchos los problemas, de toda índole que aquejan a nuestro pueblo, pero la fe y la esperanza en que muy pronto llegarán las soluciones, siempre nos reconforta. En este sentido, el padre Johan, nos anima a disponer de un sitio especial para nuestro encuentro en oración. Generalmente – indica- cada hogar venezolano tiene un altar donde están sus santos de devoción,  la lamparita encendida, flores para dar color y belleza, con todo lo cual creamos un ambiente propicio. Allí nos concentraremos para disfrutar el momento, y dedicar el tiempo solamente a esos actos litúrgicos, de gran trascendencia, porque sabemos que Jesús, Nuestro Señor, nos ama y nos bendice siempre, termina expresando el sacerdote.

Preparémonos con amor y entusiasmo a vivir otra Semana Santa Virtual, arreglemos nuestro altar con todo cariño y esmero, y así tendremos preparada nuestra “Iglesia doméstica”, donde acompañar las ceremonias virtuales que se nos ofrezcan, porque la fe está en nuestros corazones, Dios está en todas partes  y ante la nueva realidad pandémica es preferible, “quedarse en la casa”.

Redición. A.E. C.C.

27-03-2021