Venezuela ha experimentado la pandemia de una forma compleja dadas las características particulares de su economía, cuyo proceso hiperinflacionario sea probablemente el más alto y persistente de la historia de la humanidad. Aunado al derrumbe de los precios del petróleo y la destrucción del sistema de producción nacional.
Situación que responde a variables diversas, donde la corrupción cobra un protagonismo particular. Es obvio que necesitaremos ayudas internacionales para poder recuperarnos en algún grado y aquí todos tenemos mucho que decir, porque otra variable que afecta a Venezuela es el aislamiento que el régimen ha establecido y la conexión de Venezuela con el mundo exterior va a ser fundamental para la construcción de un nuevo tejido institucional, empresarial, educativo entre muchos otros.
La economía de Venezuela no se va a tener que reconstruir, se va a tener que construir. Esto será más difícil pero también es una gran oportunidad, ya que al cambiar el modelo centralista, rentista y clientelar que lo ha caracterizado prácticamente durante 100 años nos da una maravillosa oportunidad para evaluar e implementar un modelo ajustado a la realidad con la incorporación de mecanismos que minimicen los riesgos de corrupción.
La construcción de un nuevo modelo económico y social será posible a partir del cambio del modelo político que impera por una razón fundamental: no hay confianza. Esta palabra mágica “confianza” es primordial en economía.
En este punto, cada uno de nosotros en conjunto con las organizaciones de la sociedad que tengan credibilidad jugará un rol fundamental. La confianza es muy compleja de construir y muy fácil de destruir, es muy difícil de medir pero es obvio la necesidad de su indispensable presencia.
¿Cuáles serían las características de un nuevo modelo económico?
- Libertad: reglas claras y sin controles de precios. La experiencia nos ha enseñado que el control de cambio y las barreras hacia los productores, entre otras, han incentivado la comisión de hechos de corrupción.
Se trata de establecer reglas claras que promuevan una nueva relación con las y los ciudadanos donde se potencie un pensamiento agroproductor, con una visión clara sobre nuestra realidad geográfica que potencien el aspecto turístico y un desarrollo tecnológico donde se aproveche el gran talento nacional. La recuperación mundial de la economía será variable, de acuerdo a las condiciones de cada país.
- Transición: implementar el desarrollo de una política de seguridad jurídica y personal. Esto significa controlar los muchos grupos irregulares que dominan la vida del país para poder tener inversión extranjera y nacional.
No hay método de milagro económico ni se cree que podamos aplicar un modelo alemán, japonés o de los países asiáticos, porque es una devastación del país con características muy especiales. En Venezuela nos corresponde rescatar todas las instituciones donde la transparencia, la rendición de cuentas y el acceso a la información nos mantengan al día sobre el manejo así como destino de nuestros recursos.
Este Estado todopoderoso dueño de todo, es evidente que no funciona y que facilita la corrupción e impunidad para estos hechos que afectan los derechos humanos sin discriminación alguna. De manera que minimizar y controlar el poder del Estado será una condición fundamental, cuyo énfasis trascienda el principio económico minero para incluir lo tecnológico y agroproductor.
- Métodos y modelos inteligentes: los subsidios son necesarios pero desarrollando mecanismos eficientes de seguimiento y evaluación donde se garantice el impacto positivo y real de cada gasto en la sociedad.
Inversión fuerte en el sector agroproductor con desarrollo de tecnologías, es un sector muy importante para la recuperación del país además de ser clave y estratégico el mejoramiento de las comunicaciones y telecomunicaciones. En definitiva rescate y garantía de la transparencia en la gestión institucional.
- Periodo de transición: el tiempo que sea necesario. Puede resultar difícil de transitar y con el riesgo latente de regresar al modelo anterior lo cual se puede minimizar con transparencia, rendición de cuentas, participación activa e informada de la ciudadanía, políticas anticorrupción y acceso a la información pública entre otros mecanismos que otorguen confianza a la sociedad así como compromiso para activar los controles necesarios ante desvíos, incumplimientos, malversaciones y violaciones de derechos humanos.
Las instituciones tradicionales de la nación son un cascaron vacío que requieren de un profundo proceso de reingeniería. Para ello es fundamental la formación de un recurso humano capaz de llevar adelante con ahínco, abnegación, ética, honestidad y transparencia una genuina gestión pública sumada al reconocimiento económico que minimice los riesgos de incurrir en actos de corrupción. Se requiere de tiempo y un verdadero plan estratégico en este sentido.
La tarea es ardua, compleja, lenta pero a su vez interesante y un verdadero reto para los espíritus renovadores y para una generación de nuevos venezolanos que crean en su país y en su propio criterio para seguir adelante. Alberto Camacaro Zerpa. Miembro de la Coalición Anticorrupción.
07-02-2021


