La importancia de ser un buen padre, la saben quiénes han ejercido su papel con amor, sabiduría y lealtad al asumir responsablemente el máximo compromiso moral de engendrar un nuevo ser. Un gran padre es el que está pendiente de sentir cómo va creciendo en el vientre de la mujer, que es su compañera, esa simiente que él plantó y que está desarrollándose día a día durante 9 meses, en ese proceso milagroso e inexplicable de la procreación.
Ser padre es una tarea sublime si se acepta con la fortaleza de carácter para saber que su ejemplo y el acompañamiento a su hijo será un factor fundamental, primordial, para la formación de la personalidad de su niño o niña. Los padres insignes están allí en todo momento, dando lo que pueden dar, eso sí,de la mejor manera posible.
Ser padre es una función, un proceso y un aprendizaje; por lo tanto, el hecho de aportar la semilla, no convierte automáticamente en padres. Se necesita algo más, es como un don especial que depende de la vocación de servicio, que por supuesto nace del amor incondicional. Difícil palabra para quienes, su egoísmo, les impide entregarse conscientemente a esta tarea tan trascendente y delicada.
Desde la psicología, ” padre es aquel hombre quien, alimenta, educa, acompaña, brinda afecto, protección, ejemplo, a un niño o una niña”. Esto significa que el abuelo, el tío, el hermano mayor, pueden, en un momento dado convertirse en un modelo para los infantes o los adolescentes, por lo tanto adquiere la función de padre. Y esos padres “por gracia de Dios”, pueden llegar a ser tan o más transcendentales que aquel que por las razones que sean, abandona sulabor. Esos seres humanos de calidad, que se arrogan tamaña responsabilidad; esos padres putativos, también tienen un sitial de honor en este reconocimiento.
Padres en tiempo de cuarentena.
Difícil, muy difícil ha sido para muchos padres este periodo de cuarentena por coronavirus. Los hombres atávicamente son los proveedores de un hogar, y ante la cuarentena impuesta para prevenir contagios del COVID-19, la pandemia que azota al mundo en este 2020, la economía en los hogares se ha visto muy afectada. Sobre todo en Venezuela donde los sueldos no alcanzan sino para medio kilo de queso y vivimos sumidos en cantidad de problemas que no es el momento de mencionar, pero que las familias sufren.
Eso sí, lo positivo ha sido que en la mayoría de los casos, los padres han tenido más tiempo para compartir con sus retoños. Tal vez ,hayan tenido ocasión de jugar, de conversar, de leer cuentos, de guiarlos en sus deberes escolares, de acostarlos a dormir y de ofrecerles algo tan importante como su presencia.
Los hijos mayores, por su parte, deben saber y tener muy en cuenta que más que un obsequio de tipo material, lo más importante es el amor y el respeto que les ofrezcan a sus progenitores. Un abrazo, un te quiero mucho, un gracias por lo que has hecho por mí, son regalos muy apreciados porque provienen del corazón y de los sentimientos.
Anécdotas de buenos padres hay muchas y vamos a contarles una,muy significativa, para celebrar este día con palabras refulgentes acerca de los papás.
En un camino que sube a la montaña, entre frondosos árboles y el alegre sonido de un riachuelo, hay una casita muy humilde. Frente a la puerta, un hombre joven, con el torso desnudo y en cuclillas, acuna en sus fuertes brazos a una pequeñísima criatura envuelta entre pañales. ¡Es una niña! -dice con orgullo. Nació hace 7 días, y hoy estamos aprovechando este sol tan sabroso, porque eso, le hace bien para crecer – explica con inmensa ternura- . Nos atreveríamos a decir que este muchacho va a ser un buen padre. Está allí, sonriendo, abrazando a su bebé, feliz por el regalo que le dio la vida. Pero también sabe que en la Venezuela actual traer un niño al mundo es todo un reto.
Los buenos padres lo son, sin importar su condición social o económica. Basta un rayo de sol compartido mientras el niño crece, para que el camino de la vida se ilumine.
Mención especial, merecen también los sacerdotes, quienes sin ser padres biológicamente, tiene muchísimo hijos representados en una feligresía, que no importando el rango que ostenten le dicen al acercarse a ellos “bendición padre”, y ellos con todo cariño, se la dan.
Desde Comunicación Continua y la Ciudad en la Radio, felicitamos a todos los maravillosos, valientes e incansables padres venezolanos, a los que son ejemplo de lucha, trabajo e inspiración. A los que pese a las circunstancias adversas con las cuales se enfrentan cada día, tienen la voluntad y el coraje de no abandonar la sagrada misión que Dios les encargó: dar amor y educar a sus hijos para que sean los ciudadanos que nuestra querida Venezuela necesita.
Un abrazo fraterno y ojalá puedan consentirse mutuamente, al menos comiéndose algo rico, unas paledonias, un pedacito de torta, en fin cualquier dulcito criollo, de esos que las manos artesanas venden por allí y son deliciosos al paladar y animan el espíritu. Así cuando sus hijos les digan” Papá! Cómprame un helado ¡al registrarse los bolsillos tengan lo suficiente para complacerlos.
Arinda Engelke. Leo León. C.C.


