Nuestros maestros son esos increíbles seres humanos que nos guían, son dedicados, inspiradores y pacientes.
Este homenaje no es solo por lo que nos enseñan de matemáticas, historia o literatura. Es, sobre todo, por lo que nos enseñan con su ejemplo. Gracias por levantarse cada mañana sabiendo que su esfuerzo intelectual y emocional es invaluable y por cruzar la puerta del aula y entregarse por completo.
Homenajeamos al profesor cuyas clases están siempre renovadas con ideas nuevas. Homenajeamos a la maestra que corrige nuestros trabajos en el bus de regreso a casa, porque el día no le alcanza entre su turno aquí y el otro trabajo que necesita para llegar a fin de mes. En cada corrección hay no solo una evaluación, sino horas de sueño y descanso que sacrifican por nosotros.
Homenajeamos a quienes convierten la precariedad en pedagogía. Nos enseñan que el valor de las cosas no está en su precio, sino en su significado. Que una conversación sincera en el recreo vale más que el equipo de última tecnología que la escuela no tiene.
Nos duele, como estudiantes, saber que la sociedad que tanto habla del futuro no protege a quienes lo están construyendo con sus manos y su corazón, alumno por alumno. Vemos en cada clase un acto de resistencia y amor.
Honramos su trabajo tomando en serio nuestra educación, participando, preguntando, aprovechando este espacio que ustedes guardan con tanto celo contra la corriente del desánimo.
Ustedes nos están enseñando, con sus vidas, la lección más poderosa; que hay causas por las que vale la pena luchar más allá de la recompensa inmediata. Nos muestran que la dignidad se construye con actos diarios de integridad.
Hoy, queremos decirles que vemos más que un maestro frente al pizarrón, vemos a un héroe cotidiano, a un guardián de futuro, a un testigo de que otra educación es posible, incluso cuando las condiciones dicen que no.
Gracias por enseñarnos que lo más valioso a veces es lo que el mundo menos paga. Mientras luchamos por un país donde su esfuerzo se vea reflejado en su calidad de vida, sepan que en nuestra memoria y nuestro agradecimiento, ustedes ya son inmensamente ricos.
Feliz Día del Maestro. Con admiración, respeto y la firme esperanza de que algún día, nuestro homenaje se traduzca en la sociedad que ustedes merecen.
Marco Antonio Sosa Villamizar
Estudiante de 3er año de bachillerato
Colegio Micaeliano-Mérida
18-01-2026 (134)




