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miércoles, septiembre 23, 2026

Periodismo ciudadano

Por: Alejandra Fasero*

Comenzaré con la frase “Hay que darle poder al pueblo” ya que creo que allí radica todo el meollo del asunto, y no es que sienta, crea o piense que “el pueblo”, “el vulgo,” los ciudadanos de a pie”, entre otros tantos apodos con los que hemos sido bautizados por este aquelarre revolucionario durante estos 14 años de mala praxis político-social no merezcan, o mejor dicho, no merezcamos un poco de “poder” , sí, claro que lo merecemos, pero creo que más importante que el poder, es la educación, los lacayos del gobierno en curso se quitan el bozal de arepas para llenarse la boca hablando del “empoderamiento” del pueblo, y de lo majestuoso, maravilloso, intergaláctico y sabroso que es “formar” Comunicadores alternativos.

Ahora pregunto, alternativos? Alternativos a la veracidad, ética, y capacitación, una medida alternativa de hacerle creer al pueblo que tiene el poder, que son los cabecillas de una lucha contra la corriente, contra el imperio mismo, contra la otra mitad del país, cuando en realidad son tristes marionetas adoctrinadas a decir lo que la “marea roja” desee escuchar.

Repito, no es que esté a favor de cercenarle a las clases menos favorecidas la oportunidad de contar su versión de la historia, para nada, si es que de eso mismo se nutre el periodismo, de las dos caras de la moneda, solo quiero mostrar mi descontento y además el temor que siento al ver que cada vez son más los medios de comunicación comunitarios, que cada vez hay más programas dirigidos por personas que carecen del tacto y formación para llevar algo tan importante y trascendental como lo es la noticia.

Entonces dejemos de hablar de darle o no poder al pueblo, y comencemos por darle educación, valores, por entender que pese a que el periodismo es una profesión minimizada desde hace décadas, NO CUALQUIERA puede ejercer, sentarse frente al computador y sentir como música el sonido de las teclas, es algo que no todos entienden, ver un cúmulo de gente y no querer saber simplemente que pasó, sino cómo y por qué, caminar por el mercado, dejarse llevar por los olores y tonalidades y que de esta simple idea surja una crónica, es un Don! Que no posee ni entiende cualquiera.

Claro está que hay ausencia de ética aún en los más ilustres periodistas, hay intereses personales que desatan guerras mediáticas, dónde el único bombardeado resulta ser el pueblo, pero eso ya se trata de calidad humana, y es un tema que hoy, no tocaremos, pensemos como usuarios de los medios de comunicación, hasta que medida es sano dejar que personas sin la capacitación adecuada sean quienes nos digan día a día “como van las cosas en nuestro país” .
Recordemos que el legado más importante que podemos dejar a nuestros semejantes es la educación, pero en el triste caso de Venezuela, son las palabras de un estratega, que, de estar vivo, moriría de nuevo al ver todo esto.

Alejandra Fasero*

Estudiante de periodismo del Núcleo Táchira-ULA

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