Perspectivas para Latinoamérica

Por Germán Rodríguez Bustamante…

Derivado de la reciente reunión efectuada en Bruselas entre la CELAC y la Unión Europea, la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) elaboró un documento en el cual  identifica y analiza diversas áreas para la colaboración y la inversión en sectores estratégicos entre América Latina y el Caribe y la Unión Europea, al tiempo que ofrece algunos diagnósticos, identifica oportunidades y propone agendas de trabajo y políticas para su expansión y profundización en el futuro, a fin de lograr una transición sostenible e inclusiva. El documento se hace para contribuir a un mejor entendimiento de los espacios de oportunidad con que cuentan ambos bloques de países para dinamizar el crecimiento y el empleo, enfrentar los enormes desafíos del escenario actual y reforzar el llamado a la acción y a la cooperación internacional para superar limitaciones, aprovechar oportunidades y crear espacios de esperanza.

La propuesta pretende el fortalecimiento de las relaciones entre América Latina y el Caribe y la Unión Europea y analiza 14 áreas de oportunidad para la dinamización del crecimiento y la transformación de los modelos de desarrollo, las cuales podrían ser parte de las apuestas productivas de los países de la región y sus territorios en el marco de sus políticas de desarrollo productivo. Estos sectores incluyen: la transición energética, la electromovilidad, la economía circular, la bioeconomía, el reacomodo geográfico de la producción, la industria farmacéutica y de ciencias de la vida, la industria de dispositivos médicos, la exportación de servicios modernos habilitados por las tecnologías de la información y las comunicaciones (TIC), la fabricación avanzada, la igualdad de género y la sociedad del cuidado, la gestión sostenible del agua, el turismo sostenible, el gobierno digital y la seguridad alimentaria.

La realidad es que ambas regiones enfrentan un escenario internacional turbulento, marcado por las tensiones entre los Estados Unidos y China, el debilitamiento del sistema multilateral de comercio y las perturbaciones en las cadenas mundiales de suministro ocasionadas por la pandemia de COVID-19 y la guerra en Ucrania. Por supuesto los impactos son desiguales, hay países en la esfera latinoamericana que les será más difícil aprovechar las oportunidades ofrecidas. Los países desarrollados que cuentan con ingentes recursos, apuntarán sus esfuerzos en política industrial, será fundamental para la región que no solo oriente a escalar e implementar de manera más estratégica sus propios esfuerzos en esta materia, sino que busque vincularse con las políticas industriales de los demás países. Una forma en la que puede hacer esto es precisamente mediante la atracción de inversión y la colaboración.   

La reunión recalco la importancia de revitalizar un multilateralismo basado en normas como medio para garantizar la paz y la seguridad internacional, el respeto a la soberanía y la integridad territorial de las naciones y evitar el recurso a la amenaza o al uso de la fuerza contra cualquier Estado, así como el pleno respeto al derecho internacional. De igual manera se hizo una invocación para intensificar los esfuerzos para superar las consecuencias de las múltiples crisis que viven los ciudadanos en ambas regiones: inflación, seguridad alimentaria, salud, migración y energía. Y se colocó como prioridad la necesidad de avanzar en medidas para contrarrestar el cambio climático y en la generación de las condiciones para una transición social verde y digital justas e inclusivas que permita el desarrollo de sociedades más sostenibles y equitativas.

Existe la preocupación por los impactos que las recientes crisis de inflación, alimentaria, sanitaria, migratoria y energética han agudizado la pobreza y obstaculizado el desarrollo económico y social sostenible a largo plazo y han creado mayores desigualdades. Para resolverlo, muestran su apoyo a las iniciativas de la ONU sobre una reestructuración de la deuda. Sugieren vincular la condonación, canje y reestructuración de la deuda a la inversión en educación, salud, reactivación productiva, cohesión social, conservación ambiental y fortalecimiento del tejido empresarial, entre otras áreas.

La unión europea cuenta con 45 mil millones de euros de inversiones europeas de alta calidad para América Latina y El Caribe. Distribuidos en 15 proyectos en camino y corresponde conformar la agenda de inversiones y decidir qué sectores priorizar. No es cuánto vamos a invertir, sino cómo se va invertir y que las inversiones cumplan con las normas ambientales y sociales más elevadas y con transparencia. Se utilizará la Global Gateway para instrumentar el financiamiento, el cual se llevará a cabo a través de un enfoque del Equipo Europa, que reúne a la UE y a los Estados miembros con sus instituciones financieras y de desarrollo. También pretende movilizar al sector privado a fin de impulsar las inversiones para lograr un impacto transformador.

El acceso a estos fondos requiere el compromiso de las naciones con la democracia, la separación de poderes y la transparencia, exigencias que no son decorativas. Los países deben demostrar con hechos estar en consonancia con los intereses y los valores de la UE: estado de derecho, derechos humanos y normas y estándares internacionales. Seis principios fundamentales, por los que se deben guiar las inversiones ocupan un lugar central en Global Gateway: valores democráticos y normas rigurosas, buena gobernanza y transparencia, asociaciones igualitarias, ecología y energías limpias, prioridad a la seguridad y canalización del sector privado. Estos requerimientos serán muy difíciles de cumplir por algunos países latinoamericanos, por ello las protestas realizadas en contra de Cuba, Nicaragua y Venezuela en el marco de la cumbre. Estas naciones serán lamentablemente excluidas por razones elementales y sus ciudadanos no podrán aprovechar los efectos positivos de estas inversiones.        

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7-8-2023