Pido la palabra: Atrapada en la incertidumbre

Por: Antonio José Monagas…

Estar apresado en la incertidumbre, es estar incurso en la duda, la perplejidad, la indecisión o en la irresolución que inducen las circunstancias toda vez que son aleatorias

Advertir el problema que encarna una realidad atrapada en la incertidumbre, no es extraño. La incertidumbre es el grado de desconocimiento o de información imperfecta o desconocida que se tiene respecto de lo que podría acontecer un tiempo después.

Así que estar apresado por la incertidumbre, es estar incurso en la duda, la perplejidad, en la indecisión o en la irresolución que induce la naturaleza de eventos cuyos resultados son desconocidos dada la proliferación de variables que provocan cambios inesperados o imprevistos en el curso del tiempo. Estas variables, modificarán el hecho que está por verse. Pero sin posibilidad alguna de adelantar cálculo alguno o tener exactitud de lo que emergerá, irrumpirá o surgirá.

De ahí que en el concierto de las realidades, cualquier análisis prospectivo deberá desafiar la incertidumbre. Aunque esté mal definida. Dicho proceso, deberá abordarse  indagando ¿cómo podría  desentrañar alguna información que conduzca a tener una idea aproximada del evento en consideración?

La incertidumbre como problema de la política

Justamente, ahí radica el problema. Esto en política, enmaraña la situación el rango  de complicaciones donde podría situarse algún problema que exponga la realidad que el tiempo encubre. Es el caso en que variables no-advertidas, podrían provocar complicaciones en el fragor del evento una vez que el futuro se torne en tiempo-presente.

Es lo que está sucediéndose actualmente en Venezuela. Particularmente, por lo que representa la proximidad de la anunciada elección primaria. De hecho, está acercándose la fecha pensada como el día en que deberán darse las mismas la cual fue convocada con el fin de elegir el candidato de la oposición venezolana que enfrentará al candidato del oficialismo en las elecciones presidenciales que deberían acontecer en 2024. Esta se ha previsto para el domingo 22 de Octubre de 2023.

Sin embargo, debe reconocerse que dicho evento no es bien visto. Mucho menos, bien recibido por el régimen político nacional por lo que significa para factores políticos gubernamentales. Más, por cuanto se aferran a empotrarse testarudamente en el poder. A costa de todo lo que podría revertir la situación traumática que pareciera ensombrecer la realidad.

Luce difícil que un régimen político como el venezolano, acusado de “usurpador”, entienda la letra del artículo 6 constitucional cuando refiere que el gobierno nacional y de las entidades políticas que lo componen “(…) es y será siempre democrático, … alternativo, … pluralista y de mandatos revocables”.

El Libertador Simón Bolívar, en su discurso ante el Congreso de Angosturas, 1819, expresó una frase donde mostraba la preocupación que sigue causando la ceguera y sordera del actual régimen político venezolano. No cabe duda que la misma debió surgir de realidades incómodas donde se desatienden la pluralidad y la alternancia como criterios de un gobierno democrático. Entonces, había dicho Bolívar que “nada es tan peligroso como dejar permanecer largo tiempo a un mismo ciudadano en el poder. El pueblo se acostumbra a obedecerlo y él a mandarlo. De ahí se origina la usurpación y la tiranía”.

Y el gobierno que tiene Venezuela, muy orondo, hace alarde al decir ser “bolivariano”. No obstante, se resiste a actuar políticamente en la línea del ideario de Bolívar. Esto es razón suficiente para vociferar  declaraciones que exaltan la condición de considerarse y nominarse: gobierno “bolivariano”. Más aún, de atreverse a manejar el país en nombre de la República “Bolivariana” de Venezuela. (Mayúscula contradicción y suprema falsedad)

A todas estas, la confusión sobre la cual se moviliza el régimen busca despejar la incógnita de la arriesgada ecuación política que, por efecto, ha proyectado. No obstante, los obstáculos que en su realidad se dan, incitan gruesos inconvenientes al propender a poner en aprietos, como naturalmente acostumbra,  la consumación del evento organizado por la Comisión Nacional de Primaria.

No sólo ha referido problemas que ponen en ascuas al proceso eleccionario organizado por la CNP. Se cuentan problemas relacionados con prescribir otras inhabilitaciones. Habla de un presunto financiamiento de campañas por parte de algunos candidatos. Del uso improcedente del registro electoral. Aduce acusaciones de toda índole, entre otros problemas formulados por adláteres «bolivarianos».

Asimismo, a lo interno de la Comisión Nacional de Primaria, han mostrado otros problemas vinculados con presuntas “irregularidades” en lo organizacional y logístico del proceso.

Cuidado con zancadillas

Esta situación, tal como se infiere, subordinada por la incertidumbre dominante, podría terminar con nuevos problemas. Además, poco o nada estructurados. Aparte del hecho de no haber contado los mismos con el análisis desde distintas perspectivas situacionales. Ello haría crecer la dificultad que obligaría a revertir la respectiva programación. Así, sería difícil construir la viabilidad que mejor ajustaría la elección a las circunstancias que pesan sobre el país. Eso, haría peligrar la suerte de la Primaria.

Aunque seguramente, la CNP ha formulado estrategias exactas en aras de dar resultados que sabrán enfrentar la crisis que la situación política nacional, abonada por envidias, egoísmos y resentimientos, ha comenzado a hacer transparente.

En el contexto político y logístico de la Primaria, no sería extraño que la misma deviniera en otra cosa dada las amenazas que se ciernen sobre la situación. Sin embargo, ahí se tienen los inventarios de eventos de pasados conflictos asomados por la historia política contemporánea pues pueden servir de referente para torcerle las expectativas negativas al régimen. De hecho, sus resultados sorprendieron la obstinación y estupidez de factores políticos aduladores del oficialismo.

Aunque no es sencillo adelantarse al tiempo, no es difícil hacer que la ciudadanía continúe enrolada al proyecto político que mejor enfoca la restitución de las libertades y derechos propios de la Venezuela democrática. O sea, de la Venezuela que soñaron los precursores y libertadores que fueron quienes abrieron los caminos de los cambios que el tiempo reveló. Aunque la realidad, innegablemente, se vea atrapada en la incertidumbre.

“Dejarse imbuir por la incertidumbre, no siempre significa perder el espacio que garantiza aventajar una circunstancia. Lo contrario, puede conducir a ganar dicho espacio. Pero sin la seguridad que posicionarlo traduce una ventaja segura”

AJMonagas

29-10-2023