Pido la palabra: Cobardía, mediocridad y avaricia

Por Antonio José Monagas…

La política ha sido pisoteada por la cobardía de quienes actúan en su nombre.

El corrompido ejercicio de la política en Venezuela, ha acentuado la crisis política, económica y social desproporcionadamente. Acá no cabe el aforismo que refería el político e historiador español del siglo XIX, Antonio Canovas del Castillo, cuando escribió que “la política es el arte de aplicar en cada época de la historia, aquella parte del ideal que las circunstancias hacen posible”. Ya ni siquiera la política podría verse reflejada en dicha consideración. Particularmente, porque dicha ambigüedad sobrepasaría cualquier constructo de plausible reconocimiento. 

La política ha sido pisoteada por la cobardía de quienes actúan en su nombre. Por la mediocridad que caracteriza la obstinación, en tanto que criterio empleado por quienes dejan someterse sin entender lo que ocurre a su alrededor. Y por la avaricia propia de quienes se aprovechan de cualquier oportunidad, para utilizarla de excusa que funciones a los fines de despojar a otros de sus fortalezas y recursos.

La cobardía de politiqueros que han presumido representar a Venezuela, en nombre de las libertades y los derechos humanos, evidencia claramente el raquitismo que detentan sus actitudes. Es así como bien saben escabullirse para adelante o escurrirse para atrás. 

La mediocridad de estos politiqueros que pretende confundir al venezolano de pensamiento democrático con discursos que sólo causan indignación y vergüenza, adquiere vergonzosa connotación en virtud de la impudicia de la cual hacen gala. De esta forma, estos personajes de marras llegan a ganar la mayor desconfianza dado lo que traman desde sus escaños.

La avaricia de estos individuos, los impulsa a aprovecharse de lo impropio. Además, sin entender que tan obsceno comportamiento los convierte en seres miserables tal como lo hace ver un desempeño abultado por el poder ostentoso.

Estas personas son tan ciegas ante las realidades, que no atinan a enfilar el recorrido según el rumbo que trazan las necesidades clamadas. 

Es el problema que se les planteó a los miembros de la mal denominada Plataforma Democrática Unitaria en el contexto de Ciudad de México donde se han reunido con oscuros personajes del régimen venezolano. 

El problema engulló sus fachas de “libertadores”. Sus presunciones de hombres aferrados al concepto de política que reivindica el espacio (político) desde donde se construye la libertad, se habría visto arrasado por pervertidas maromas y manipulaciones del envilecido régimen. 

Dicho problema, pareciera haber obnubilado a estos personajes de la “oposición democrática”. Haberlos encandilado hasta enceguecerlos. Ahora, a quienes el país político-democrático les había depositado la necesaria confianza para adelantar la negociación que despejara a Venezuela de la oscuridad infundada en 22 años de pútrido socialismo, evento que se ha sucedido en México, se desmandaron. O fue que los agarró la cobardía, la mediocridad y la  avaricia. O sea, cayeron en la trampa tendida por el régimen mañoso. 

La desesperación, debilidad y miedo que con el reacomodo que sufriera la comisión del régimen, funcionó según lo preparado por el régimen al provocar el desenfreno a quienes fungen de “politiqueros libertarios”. De esa forma la forjada comisión representativa de la “oposición democrática venezolana”, mordió el anzuelo del régimen. O al menos, y ojalá sea así, aparenta haber reaccionado a instancia del “trapo rojo” colocado como “carnada”. 

De manera contraria, no habría precepto de moralidad posible que pueda justificar cualquier pretexto dirigido a verse salvados del patíbulo (político) que les esperaría. Por eso, cabe la esperanza de verlos actuar en correspondencia con el discurso que, en un principio, ganó el aplauso de venezolanos deseosos de ver recuperada la democracia venezolana. 

De haber trampa (política), indistintamente de las circunstancias que la favorezcan, sobre todo las elaboradas por el régimen usurpador, la oposición democrática venezolana no permitirá que le descubran las costuras ocultas en el ropaje que la disfraza. O sea, el de un mago de pésima faena. Las expectativas, se derrumbarían, pues, contrariadamente, se habrá demostrado que en realidad no podría esconderse lo que de los politiqueros tanto se habla. Por cuanto se ha pensado que sus actitudes tienden a reflejar, desvergonzadamente, condiciones de cobardía,  mediocridad y avaricia

“Cuando la corrupción le gana la carrera a la vergüenza, surgen fuerzas que doblegan al individuo despojándolo de la voluntad que le lleve a escapar de tan envilecida realidad”

AJMonagas

14-11-2021