Por Antonio José Monagas…
Las novedades que saltarán a la palestra pública en tiempos de la post-pandemia,se considerarán con base en las nuevas realidades caracterizadas por sus implicaciones políticas, económicas, sociales y culturales.
La inminente necesidad de revisar a fondo la crisis que tiene asfixiada a Venezuela, ineludiblemente conduce a hacer algunos análisis que, sin duda, habrán de ir al fondo del asunto. Cada análisis, buscará indagar el tamaño de la tragedia. Indudablemente. En principio, deberá conjeturarse un gran pacto de Estado que, en la onda del Pacto Social formulado por pensadores de la talla de Rousseau y Locke, pretenda cambios a nivel de la administración de gobierno. Especialmente, en lo que corresponde a la delegación de facultades y autoridad. Esto pudiera devenir en procesos de mayor amplitud a la hora de integrar factores políticos a las decisiones gubernamentales que mejor se correspondan con la pluralidad como condición básica de la política.
La transparencia en la administración de gobierno, jugará un papel determinante de arraigo a la democracia. Asimismo, el papel del gobernante pulsara cada decisión a elaborar con la participación de actores. Aunque no necesariamente comprometidos con la ideología del proyecto gubernamental. Pero las condiciones imperantes, harán reflotar un eximio valor político: la tolerancia basada en el pluralismo político. De esta forma, las diferencias ya no serían óbice para mantener a raya cualquier impugnación o contrariedad expuesta ante le jefatura de gobierno.
Será innegable la inminencia de actuar en conjunto ante los nuevos desafíos geopolíticos que emergerán. Encarar dichos retos, será asunto de una política pública de suma trascendencia que debe convertirse en un todo un proyecto nacional. Las exigencias forzarán a los países a endeudarse más de lo previsto. Y esto se logrará en acuerdo y conformidad con los actores políticos previamente sumados al trabajo mancomunado. Por consiguiente, las medidas adoptadas deberán garantizar la seguridad en todos los sentidos. Desde el jurídico hasta el operativo.
Las novedades a considerarse, se considerarán con base en nuevas realidades caracterizadas por sus implicaciones políticas, económicas, sociales, culturales. Pero particularmente, humanísticas, cívicas, ambientales, organizacionales, empresariales, comerciales y sanitarias. Incluso, militares, tecnológicas y de carácter emotivo que comprometan riesgos ya vividos. Asimismo aquellas actitudes que sigan patrones ortodoxos, se verán replegadas a fin de evitar que el miedo irradie hacia situaciones ya superadas.
Esto ha de significar el vuelco inmenso que habrá de vivirse a instancia de nuevas formas de socialización. O de encauzar emociones y sentimientos. Y aunque será difícil comprender lo busca traducir “remar en una misma dirección”, será difícil cuestionar el giro que tomará la sociedad dado los cambios que necesariamente deberán adoptarse.
Es indudable que la vida social, política y económica, por considerar estas esferas pivotes de las restantes actividades humanas, será distinta. La lección impartida por esta pandemia, obligará al hombre a actuar al margen de antivalores relacionados con la soberbia, la egolatría, la terquedad, la envidia, la avaricia y los males capitales que tanto daño han causado a la humanidad a lo largo de su historia.
Está en juego el tiempo de vida del ser humano. Como si al momento de ir de un lado a otro, su camino transcurriera sobre el filo de una navaja. Pareciera que todo fuera un atolladero mental. O una cerrazón emocional y sentimental lo que ha hecho mal funcionar al mundo actual.
Aunque se ha especulado que superada la actual pandemia, sobrevendrá otra. Tan peligrosa como la del Convid-19. O aún mayor. Y será la intolerancia. Así habrá que tolerar al intolerante. O acaso será una de las tareas primordiales exigidas para vivir ¿ante nuevas realidades? Precisamente, he ahí el fondo del asunto.
“Cualquier idea que se arrogue la condición de adelantarse al presente, venciendo en lo posible las manifestaciones de la incertidumbre, indefectiblemente debe acusar una metodología que apunte a revisar la situación hurgando el problema desde el fondo del asunto”
AJMonagas


